Y es que su situación no es nada cómoda, ni confortable. Su gobierno no lo es tal, o al menos no e lo que normalmente se entiende por gobierno, pero además los problemas judiciales se le acumulan a la puerta de su casa y día que pasa problema nuevo que aparece de la mano de su señora o de su hermano. Y para colmo de males, la golfería de su amado ministros y ex de casi todo, el señor Ávalos se ha convertido en un pozo sin fondo del que cada día aparece una nueva actuación a cual mas golfa que ya no hay quien le salve de un juicio que va a pasara a la historia.
Y encima los jueces se le sublevan. El que se creía a salvo de ese problema gracias a la mano negra de su amigo Conde Pumpido. Ha visto también que de pronto, Pumpido puede dejar de ser su gran muralla, esa que todo lo para y frena, porque unos jueces de Sevilla se han puesto flamencos y han decidido acudir a Bruselas y eso puede hacer saltar por los aires todo el laberinto judicial creado por el hábil magistrado gallego para el cumplimiento de los deseos del señorito.
Ante este cumulo, la cosa de los aranceles le ha venido que ni al pelo. El problema es que ni para eso sirve este chico, quizá por ser un doctor en economía, pero de un a Universidad privada, de esas que mas que centros del saber son chiringuitos expendedores de títulos como al gobierno le gusta decir y lo que nos ha presentado es otro artificio de cifras que, cuando uno empieza a desmenuzar se queda en nada, porque son créditos, avales, etc. que el que quiera pedir deberá de pagar y devolver. Así que para ese viaje no necesitamos a don pedrito.
Pero el si, porque ya no tiene perchas de donde colgar novedades que le permitan frenar la caída de votos y la perdida de imagen que todas las encuestas decentes arrojan sobre su gestión. Y es que salvo milagro el futuro político del gobierno es oscuro, lo único que le salvaba la cara eran los datos macro, y con el bombazo de Trump eso quedara en nada o peor aun, en la ruina mas absoluta. Porque ya todo el mundo se ha dado cuenta de que la inyección de 14.100 millones de euros que ha presentado es una estrategia ya conocida porque la ha utilizado otras veces como en la pandemia, la DANA de Valencia o la crisis inflacionaria derivada de la guerra en Ucrania. Ahora lo llama medidas «anticipatorias» que piensa adoptar el Gobierno español, adicionales a las que anuncie Bruselas, con el objetivo de «ayudar y proteger a las empresas y al empleo que podría verse afectado por los nuevos aranceles» y «reorientar nuestra capacidad productiva y relanzarla en el nuevo contexto global».
Pura burbuja y nada mas. Perdón si hay algo mas una Comisión Interministerial para la Respuesta y el Relanzamiento Comercial que será la encargada de no se sabe muy bien qué, pero a la que se le ha puesto ese rimbombante nombre.