Aunque el Estrecho de Ormuz, una zona de paso clave para la circulación del crudo, no se ha cerrado de forma oficial, lo cierto es que el tráfico de petroleros prácticamente se ha detenido. Y es que las compañías navieras han tomado medidas de precaución, por lo que pueda pasar, y han decidido limitar su paso por el Estrecho de Ormuz, por el que transitan aproximadamente un tercio de las exportaciones mundiales de petróleo que circula por vía marítima. En concreto, en 2025 pasaron por esa zona más de 14 millones de barriles diarios de media, según datos de Kpler. Y aproximadamente tres cuartas partes de esas exportaciones se destinan a China, India, Japón y Corea del Sur, según indica esta firma.
El miedo de los inversores es que la guerra entre Estados Unidos e Irán se descontrole y acabe provocando una importante interrupción del suministro. Por eso el Brent sube y cotiza en los 79 dólares, mientras que el West Texas cotiza ahora en 72 dólares.
En cualquier caso, apuntan los expertos, la reacción final del mercado petrolero dependerá de si la guerra provoca una interrupción prolongada del tráfico a través del Estrecho de Ormuz, el punto de paso más importante del mundo para el comercio mundial de petróleo.

