Esta semana las minutas de la última reunión de marzo del BCE y algunas declaraciones recientes de sus miembros han puesto en entredicho un nuevo recorte en abril. ¿El motivo? La obstinación de la inflación de servicios. Cabe anotar, sin embargo, que ambas se han producido antes del “Día de la Liberación” y los aranceles impuestos a la UE podrían haber cambiado la opinión del ala más hawkish del BCE.
Si bien no ha sido la tasa más elevada de entre los países afectados, unos aranceles del 20% a la UE tendrán un impacto notable en sus exportaciones y crecimiento. Además, los datos de marzo del IPC subyacente de la eurozona sorprendieron a la baja y el fortalecimiento del euro podría contribuir a reducir la inflación importada. Vemos, por tanto, que la lista de argumentos dovish se hace cada vez más larga y el recorte en abril es ahora más probable. Si se llega a producir, el Euríbor a 12 meses podría disfrutar de nuevas bajadas este mes.
Más allá de la reunión de abril, el BCE analizará el impacto de la guerra comercial en la inflación y en el crecimiento económico para determinar los siguientes pasos de su política monetaria. Hasta que no se conozca la respuesta de los veintisiete, bien sea con medidas de represalia, lo cual parece más probable, o una actitud conciliadora, tanto nosotros, el BCE y los hipotecados a tipo variable nos quedaremos en vilo.