Las últimas noticias económicas de la zona euro han confirmado, en términos generales, que la economía tiene un pulso palpable y que está creciendo en línea con su potencial o cerca de él. Los PMI han bajado desde sus máximos recientes, situándose en 51,5 a finales de año. Mientras tanto, el crecimiento sorprendió al alza en el cuarto trimestre (+0,3 % intertrimestral), con Alemania, España e Italia emitiendo señales alentadoras. Existe la esperanza de que el estímulo fiscal alemán dé un nuevo impulso a la mayor economía de la zona euro, pero es probable que las tensiones comerciales globales y algunos problemas estructurales lastren la actividad.
El panorama inflacionario apunta a unas presiones sobre los precios, en gran medida, contenidas. De hecho, el riesgo de que la inflación se sitúe por debajo del objetivo parece haber aumentado tras la rápida apreciación del euro. El efecto de transmisión de dicha apreciación no es tan elevado como en otras economías de peso, como es el caso de Suiza, pero un euro más fuerte podría reducir los precios de las importaciones de forma considerable. Además, también afectaría negativamente a la competitividad de las exportaciones europeas, que son sumamente importantes para la Unión. En este contexto, los mercados, que hace tan solo unas semanas se inclinaban por una subida de tipos, ahora estiman que existe una probabilidad del 25% de que se produzca un recorte antes de finales de año.
Algunos miembros del BCE han abordado el tema del tipo de cambio, lo que sugiere que una facción del Consejo de Gobierno está siguiendo de cerca su evolución. La semana pasada, el gobernador del Banco Central de Francia, François Villeroy de Galhau, declaró que el tipo de cambio será uno de los factores que orientarán la política monetaria del BCE. En una entrevista reciente con el Financial Times, el gobernador del Banco Central de Austria, Martin Kocher, afirmó que, si el euro se sigue apreciando, en algún momento podría ser necesario adoptar medidas en el ámbito de la política monetaria. Estos comentarios se suman a los realizados el año pasado por el vicepresidente Guindos, quien señaló que la cota de 1,2 podría ser el límite de tolerancia del banco. Aunque es probable que se muestre reservada, las reflexiones de la presidenta Lagarde sobre la apreciación del euro serán uno de los aspectos clave a seguir en la reunión del jueves. No esperamos declaraciones contundentes, pero sí que será muy relevante la medida en la que se reconozca la importancia de la cuestión.
Por lo demás, creemos que las comunicaciones serán muy parecidas a las de diciembre. Seguramente, la presidenta Lagarde resaltará que la política monetaria está en un «buen lugar». La principal diferencia con respecto a la anterior reunión es que no habrá nuevas proyecciones económicas, ya que se publicarán el mes que viene. Por lo tanto, nada nuevo bajo el sol.
La decisión política del BCE se anunciará este jueves a las 14:15 CET y la rueda de prensa tendrá lugar 30 minutos después.

