Los ámbitos más afectados por esta redefinición de estrategia son los proyectos de innovación y tecnología (el 48% de los encuestados así lo señala), las estrategias de internacionalización (43%) y las alianzas estratégicas (38%). «Los líderes empresariales son conscientes de la vulnerabilidad del bloque europeo debido a su dependencia de terceros países», reflexiona Cano, presidente de KPMG en España. La consecuencia de esta situación añade, es una pérdida de competitividad, el principal riesgo para el negocio que ven los directivos encuestados por la consultora.
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«Las empresas deben adaptar sus objetivos a un entorno más proteccionista (lo que conlleva hacer frente a aranceles, cuotas y obstáculos a los flujos de inversión y financiación) y también más conflictivo (con repercusiones en los mercados de energía o el acceso a materias primas)», refleja el informe.
«El cambio de paradigma en el contexto internacional afecta especialmente a la UE, una región que, a pesar de ser una potencia comercial, muestra una dependencia significativa con respecto a otros grandes actores en ámbitos como la defensa, la energía, la tecnología o el acceso a materias primas», añade. Dependencia hacia terceros que los empresarios ven como un riesgo para la rentabilidad de su negocio y su competitividad, en forma de mayores costes de las materias primas y menores márgenes empresariales.
En consecuencia, la mayoría de los directivos sondeados por KPMG y CEOE señalan tres ámbitos clave donde la Unión Europea debe avanzar con urgencia: la energía, la inteligencia artificial y las capacidades industriales. En el ámbito energético, los sectores que reclaman más autonomía son los más afectados por la volatilidad de los precios: la automoción, la industria y química, las infraestructuras y construcción o la industria alimentaria.
El diagnóstico económico que hacen KPMG y CEOE apunta a que el PIB nacional se expandirá un 2,2% en 2026. Una cifra menor que la que se vio en 2025, pero todavía superior a la de la mayoría de países del entorno Europeo. «España ha pasado a situarse entre los pocos países capaces de tirar del PIB de la eurozona», sostiene el informe.
Ese crecimiento seguirá generándose en el mercado interno español, eso sí, en un entorno de alta incertidumbre. «La fragmentación comercial, la inestabilidad derivada de diversos frentes bélicos y las disrupciones tecnológicas seguirán marcando el paso», apuntan.
En cuanto a la inflación, la incertidumbre es total. Mientras que su escenario base —el que consideran más probable— es que se produzca una «normalización más clara» de los precios, advierten de que el horizonte «podría cambiar debido a las disrupciones geopolíticas recientes». Un escenario convulso que puede abrir la puerta a «movimientos de política monetaria».
