La filial de redes de Endesa, e-distribución, despliega cada año un exhaustivo plan de inspección, mantenimiento y refuerzo de la red, para hacer frente al incremento estacional del consumo y al impacto que los fenómenos climatológicos extremos tienen en la red eléctrica. El objetivo: minimizar el riesgo de incidencias y reducir al máximo el tiempo de reposición del suministro cuando estas se producen.
Los efectos del cambio climático afectan cada vez más a las redes de distribución eléctrica. Los temporales Kristin, Leonard y Marta, que han golpeado especialmente a Andalucía, y las fuertes rachas de viento registradas esta semana en varias Comunidades Autónomas, como Cataluña, son el último ejemplo. Los técnicos han tenido que sortear rachas de viento superiores a 130 km/h en algunos momentos e inundaciones provocadas por las fuertes lluvias que han complicado sustancialmente el trabajo de reposición del servicio eléctrico.
Buena parte de las infraestructuras eléctricas y de los más de 320.000 kilómetros de red de distribución gestionados por Endesa, el equivalente a dar ocho vueltas a la tierra, están expuestos a inundaciones, fuertes vientos, rayos, heladas o nevadas. Para hacer frente a estos fenómenos cada vez más frecuentes y violentos, Endesa refuerza y digitaliza la red para hacerla más resiliente, inspecciona las infraestructuras y ejecuta planes de emergencia para responder a las incidencias. Este año e-distribución ha revisado cerca de 12.300 Km de líneas de media y alta tensión, ha realizado 24.000 inspecciones en subestaciones y centros de distribución y labores de tala y poda a lo largo de 12.800 kilómetros de líneas dentro de la Campaña de Invierno.

