Así consta en el ‘Análisis de la Encuesta de Condiciones de Vida con Enfoque de Infancia 2025’ que presentó este miércoles la Plataforma de Organizaciones de Infancia en un acto celebrado en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid. En la presentación del estudio, el director de la Plataforma de Infancia, Ibarra, atestiguó que “aunque los ingresos medios de la población han mejorado, la infancia sigue siendo el grupo más vulnerable con tasas de riesgo de pobreza más altas que las de las personas adultas”.
El estudio de la Plataforma de Infancia, que analiza los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de 2024 del Instituto Nacional de Estadística (INE), pone de manifiesto que más de 2,7 millones de niños y adolescentes se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión social en España, el tercer dato más alto de la serie histórica, siendo los chavales con edades comprendidas entre 13 y 17 años el segmento de la población más afectado, con una tasa de riesgo de pobreza que se sitúa en el 35,8%.
Ante esta situación, Ricardo Ibarra arguyó que “estos datos sitúan a España a la cabeza de la tasa más alta de pobreza infantil en la Unión Europea, lo que pone de manifiesto la necesidad de impulsar medidas urgentes que rompan el ciclo de la pobreza y asegurar un presente y futuro digno para toda la infancia y la adolescencia”. Cabe destacar que mientras que la pobreza infantil se sitúa en el 29,2%, la tasa de pobreza para la población adulta se encuentra en el 17,8%.
Por su parte, el 53,7% de los hogares con menores afirma tener dificultades para llegar a fin de mes. A pesar de que la carencia material severa se ha reducido un 0,6% hasta el 10,2%, este es el segundo dato más alto de la serie histórica, sólo superado por los registros de 2023.
Ibarra advirtió de que “esto tiene consecuencias en la salud, educación y bienestar general de la infancia y la adolescencia, como por ejemplo una alimentación insuficiente, no tener acceso a un ordenador lo que limita sus oportunidades educativas y aumenta la brecha digital, o no poder salir al menos una semana al año de vacaciones, lo que afecta a su salud mental”.
La Plataforma de Infancia indicó que la pobreza puede depender de factores como el origen de los madres y padres, vivir en una familia monomarental o monoparental o formar parte de una familia numerosa. En ese sentido, el 67,9 % de la infancia como madres y padres de nacionalidad extranjera estaban en riesgo de pobreza y/o exclusión social; el 50,4 % de los hogares monomarentales también presentaban este riesgo, al igual que el 48,7% de los hogares con tres menores y el 48,7% de las familias con más de tres.
El lugar de residencia y el nivel de urbanización también influyen en la incidencia de la pobreza, como lo acredita que el 35,7% de la infancia de zonas rurales está en riesgo de pobreza y exclusión social. Por territorios, Andalucía presentaba las tasas más altas de riesgo de pobreza y exclusión social infantil, con un 44,4%, seguida de la Región de Murcia (43,9%) y Canarias (38,6%).
Ante esta situación, la Plataforma de Infancia planteó la necesidad de poner en marcha las siguientes medidas: una ayuda universal para la crianza; mejorar el acceso al Ingreso Mínimo Vital; asegurar un mínimo de permiso remunerado de cuatro meses para madres y padres; aumentar el gasto público en becas y ayudas al estudio hasta el 0,44 % del PIB en 2025; adoptar un Plan Estatal de Inclusión Educativa contra todas las formas de segregación; incrementar las medidas destinadas a garantizar el derecho de los menores a una vivienda digna; garantizar que no se ejecuta ningún desalojo de familias con hijos; y ampliar la prohibición a los cortes de suministros, con atención específica a la presencia de chavales.