En este período, España ha incrementado su carga fiscal en 1,9 puntos del PIB, frente al descenso de 0,9 puntos registrado, de media, en la Unión Europea.
Según el Impuestómetro, informe que anualmente elabora el Instituto Juan de Mariana, la decisión del Gobierno Sánchez de no deflactar el IRPF para compensar el aumento de la inflación está detrás de buena parte de este incremento: nada menos que 27.600 millones de euros, o 563 euros por persona. Además, el Ejecutivo ha puesto en marcha casi un centenar de subidas tributarias en los últimos seis años.
«La carga fiscal de los contribuyentes en España se sitúa alrededor del 47,8 por ciento de su coste laboral total, teniendo en cuenta cotizaciones sociales, impuesto sobre la renta e impuestos al consumo. Este nivel es similar al de países europeos con mayor nivel de renta, lo que hace patente que el trabajador medio se queda con poco más de la mitad de su retribución total tras el pago de tributos», advierten desde la institución que dirige Llamas. Si tomamos en cuenta el peso de los impuestos municipales y el efecto que tiene el diferimiento a futuro de parte de la carga fiscal a través del déficit y el endeudamiento público, encontramos que el trabajador medio asume un esfuerzo fiscal equivalente a 21.607 euros anuales, lo que supone el 54,7 por ciento de su coste laboral total o ‘salario completo’», afirma el Instituto.
• El peso de los impuestos sobre el PIB ha subido del 32 al 38 por ciento desde 1995. De dicho aumento de seis puntos porcentuales, el 60 por ciento ha tenido lugar bajo gobierno de Pedro Sánchez.
• Si se pretende “armonizar” la fiscalidad española con la europea, la subida de impuestos resultante será de 39.000 millones de euros, cifra equivalente a 2.082 euros por hogar.
• En promedio, los socios de la UE apenas han aumentado los impuestos de 2019 a 2022. En cambio, España ha sido el país de la Unión Europea con mayor incremento de la presión fiscal durante este periodo, lo que solamente ha contribuido a empeorar nuestro desempeño antes, durante y después de la pandemia, hasta el punto de que ocupamos el último puesto del Indicador de Gestión Económica.
• Dos de cada tres euros de aumento de la recaudación tributaria bajo mandato de Pedro Sánchez han recaído sobre las familias. En total, el líder socialista ha elevado los ingresos tributarios por un monto equivalente a 3.890 euros por hogar. Casi la mitad de la subida se debió a la decisión de no indexar los impuestos a la inflación y, por tanto, no descontar el efecto en el sistema tributario de la mayor subida de precios en cuarenta años.
• En promedio, Sánchez crea o sube un impuesto cada mes. De 2018 a 2024 ha aplicado no menos de 69 aumentos tributarios. Además, durante el ejercicio 2025 pretende elevar la recaudación en otros 7.000 millones, cifra equivalente a 371 euros por hogar.
• La presión fiscal en Alemania es un 10 por ciento mayor que en España, pero la renta de los teutones es un 45 por ciento más alta. Esto nos recuerda que es preciso relacionar la presión fiscal con los niveles de renta de cada país. De hecho, si se equilibrase el peso de los impuestos sobre el PIB con los niveles de renta observados en España, la fiscalidad se reduciría en 15.000 millones y las familias pagarían 815 euros menos cada año.
• Una renta media en España percibe un salario total real de 34.989 euros, pero a esta cifra hay que descontarle 8.157 euros de cotizaciones a cargo de la empresa y 1.731 euros de contribuciones a nombre del trabajador, así como un IRPF de 3.860 euros y un gasto acumulado por IVA de 1.450 euros. En total, el 43,44 por ciento del salario completo termina en las arcas de Hacienda debido a estas tres figuras fiscales. Si a las cotizaciones sociales, el IRPF y el IVA le sumamos el IBI, un trabajador medio paga 15.480 euros cada año en impuestos, lo que supone el 44,24 por ciento de su salario completo.
• A estas cifras hay que añadirle el impacto de las rentas del ahorro (a lo largo del tiempo, unos 20.000 euros por familia), los impuestos sobre las herencias y el patrimonio (en vías de “armonización” por parte del gobierno de Pedro Sánchez), la tributación de las primas de seguro (unos 110 euros por hogar), la imposición aplicada a la compra de vivienda (en torno al 26 por ciento del precio final, lo que serían 50.000 euros en una adquisición de 200.000 euros), los gravámenes que afectan a la compra y uso del automóvil (desde el IVA a los tributos de matriculación y circulación, pasando asimismo por las multas recaudatorias, la normativa WLTP y los impuestos aplicados al combustible) y las exacciones sobre el consumo de alcohol (40 por ciento del precio final) o tabaco (80 por ciento del precio final). Al considerar todas estas figuras tributarias, el contribuyente medio paga más del 50 por ciento de lo que gana a Hacienda
Además de la no deflactación del IRPF, entre 2019 y 2025 se han aprobado, de media, una docena de subidas impositivas cada año, incluyendo casi una veintena de incrementos en las cotizaciones sociales, la nueva tasa de basuras que obliga a los gobiernos municipales a aprobar un tributo de hasta 200 euros por hogar, o tres incrementos del Impuesto de Sociedades. El cómputo incluye la vuelta a sus tipos habituales de medidas como el IVA de los alimentos, que el 1 de enero pasó del 2 al 4 % para el pan, la leche, el aceite de oliva, las verduras, las frutas y las legumbres; o el alza del 5 al 21 % del IVA de la luz tras la crisis energética desatada a raíz de la invasión rusa de Ucrania.
Precisamente a estas rebajas se aferra Hacienda para asegurar que, desde que Sánchez llegó a Moncloa, los impuestos se han rebajado en 38.000 millones de euros, «beneficiando especialmente a las clases medias y trabajadoras». Según la vicepresidenta y ministra Montero, en 2024 los contribuyentes se ahorraron 4.700 millones de euros en impuestos gracias a las medidas adoptadas por el Ejecutivo. Pero la información del gobierno es, cuando menos «engañosa» ya que «Toman en consideración a millones de contribuyentes de rentas bajas que no abonan este tributo en la práctica. Además, ha aumentado un 13 por ciento bajo mandato del dirigente socialista. De hecho, aunque las bases imponibles sobre las que recae este gravamen han subido un 30 por ciento, los ingresos obtenidos por este tributo han crecido un 47 por ciento, es decir, un 57 por ciento más». Y además, el incremento de la recaudación, no se ha visto acompañado de una reducción del déficit de iguales dimensiones. «A pesar de que los ingresos públicos totales han crecido en un notable 33 por ciento bajo mandato de Sánchez, el sector público en España gastó en 2023 unos 52.669 millones de euros más de lo que ingresó. Con los ingresos públicos de 2023, último ejercicio con datos finales disponibles, se hubiera podido cuadrar las cuentas de 2021, pero la subida del gasto ha sido muy significativa y ha anulado tal efecto. Así, el aumento de los impuestos no ha servido para cerrar el desequilibrio de las cuentas públicas», concluye el instituto, que alerta «de un problema de gasto, y no de ingresos».