El indicador más utilizado en España para calcular las cuotas de las hipotecas a interés variable responde a un reajuste de las expectativas de la política monetaria. Pero, para los primeros meses de 2026, no se anticipan movimientos bruscos en el índice.
En el repaso de 2025, y tras nueve caídas mensuales consecutivas, el índice comenzó el año subiendo y situándose en el 2,525%. Tras este pequeño susto para los hipotecados, bajó en febrero hasta el 2,407%. En marzo, la incertidumbre congeló el euríbor, que se colocó en el 2,4%. En abril, quedó en el 2,143% y mayo lo cerró en el 2,081%.
Un dato en el que volvió a situarse al término de junio, para descender en julio hasta el 2,079%. En agosto, se rompió la racha de seis meses consecutivos a la baja y cerró con una media mensual del 2,114%. En septiembre, el índice subió de nuevo, al 2,172%, en octubre acabó el mes con un valor medio del 2,187% y, en noviembre, la referencia de las hipotecas escaló al 2,217%.
Después de que el Banco Central Europeo (BCE) mantuviera sin cambios los tipos de interés en la zona euro en su última reunión de este mes de diciembre, dejándolos en el 2%, por cuarta reunión consecutiva, los expertos en materia hipotecaria pronostican que el euríbor se mantendrá relativamente estable durante la primera mitad de 2026, sin caídas abruptas ni incrementos desproporcionados.
