Así se pronunció el Rey durante su discurso de la Pascua Militar, un acto celebrado en el Palacio Real de Madrid al que asistieron la reina Letizia; la princesa Leonor; y los ministros de Defensa y del Interior. Ante la cúpula del Ejercito, el monarca se dirigió en primer lugar a la princesa de Asturias, actualmente alférez alumna de la Academia General del Aire, donde se forma como piloto militar, y señaló que su formación castrense le servirá como heredera de la Corona a convertirse en el futuro en Mando Supremo de las Fuerzas Armadas.
Felipe VI, como en otras fechas festivas, recordó a los militares desplegados en el exterior, en los diferentes destacamentos militares, ya sea “en tierra o a flote”, a los que agradeció su trabajo para “buscar y mantener la paz y la estabilidad en un tiempo geoestratégico tan complejo”. Y en este punto destacó que 2025, “con sus múltiples conflictos bélicos, crisis y tragedias humanitarias” ha dejado “una sensación creciente de amenaza”.
Se trata de una amenaza, subrayó, “que llega al corazón de Europa”, por lo que aseguró que hace evidente “cuán valioso, cuán necesario, es tener unas Fuerzas Armadas con un alto grado de formación y adiestramiento”. Para ello, consideró, esas Fuerzas Armadas deben contar con “una probada capacidad de adaptación” y estar “bien equipadas y pertrechadas”.
Felipe VI recordó el impulso de la Unión Europea al rearme ante la amenaza rusa, y después del giro político respecto al viejo continente en EEUU, con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Sobre la exigencia de Trump de que los miembros de la OTAN alcanzaran el 5% del PIB en inversión en defensa, el Rey no hizo alusión a la postura propia de España de quedarse en el 2%, y aseveró que, en el año recién concluido, “España ha seguido dando prueba de su compromiso firme e inequívoco con la seguridad internacional”. No obstante, el Rey consideró “importante” dar continuidad al esfuerzo compartido en el rearme junto a los aliados en el que la industria de defensa adquiere “un papel fundamental”, y en el que, señaló, “la integración de tecnologías emergentes, como la IA o los medios no tripulados” son motor de transformación.
El monarca recorrió las misiones de España bajo bandera de la ONU, la UE y la OTAN fuera de las fronteras españolas, y remarcó de igual forma los despliegues realizados para la reconstrucción tras la dana de Valencia, y más recientemente ante la oleada de incendios forestales del pasado verano, con más de 400.000 hectáreas arrasadas por el fuego. Al respecto de estas últimas actuaciones, recordó que jugó un papel fundamental la UME, y recordó que esta unidad cumplió el pasado octubre 20 años de existencia, y afirmó que “le han valido el agradecimiento y el aprecio de toda la sociedad española”.
Finalmente, Felipe VI rindió homenaje a los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y el Centro Nacional de Inteligencia “que hicieron el mayor de los sacrificios: la entrega de la propia vida en acto de servicio”.

