Don Felipe, con corbata negra, ha intervenido en el Parlamento Europeo al cumplirse 40 años de la adhesión de España a la Unión en una sesión que ha comenzado con un mensaje de condolencias por el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) y un minuto de silencio por las víctimas. En una intervención que ha sido interrumpida un par de veces con aplausos, el Rey ha advertido que «la fuerza sin principios equivale a la barbarie y que los meros principios, sin acciones que los respalden, conducen a la frustración y al desencanto».
El Rey ha afirmado que seguir «trabajando en nuestra defensa, en nuestra autonomía estratégica, en el refuerzo del pilar europeo dentro de la Alianza Atlántica, es una necesidad inaplazable». Y ha asegurado que esa es «la mejor manera de preservar un vínculo trasatlántico basado en el respeto y la lealtad que tanto nos ha aportado a todos. Sin ese vínculo estaremos abocados a un mundo más incierto, más inestable y más peligroso», ha advertido.
En su intervención, el Rey ha manifestado que «nunca como en estos tiempos oscuros, ha sido la idea de Europa tan necesaria», «esa Europa es la que, en días convulsos, se mantiene como un referente ético y político». Y advertido que «no podemos dar Europa –la Unión Europea– por descontada». Don Felipe ha defendido Europa como «un espacio de libertades y de justicia social, donde la educación y la sanidad son derechos; donde se trabaja por la igualdad, la cohesión y la inclusión; donde la inversión, la innovación y la creación de empleo se protegen y promueven. Donde los ciudadanos podemos viajar, establecernos, educarnos, trabajar o comerciar, sin más límite ni frontera que el que fijemos para nuestros propios proyectos vitales. Donde también nuestras lenguas, culturas, tradiciones y tantos aspectos de nuestra identidad están hoy mejor preservados».
El Rey también se ha referido a los sectores desencantados con la Unión Europea y ha advertido de los riesgos que entraña olvidar los principios y valores: «Los europeos solemos ser muy críticos con el desempeño de las instituciones comunitarias», ha dicho, y ha citado «comentarios sobre la debilidad de la Europa unida, su idealismo trasnochado, su desconexión de la realidad».
«El ejercicio de la crítica es un signo de que la democracia funciona, y es positivo en la medida en que nos haga progresar», ha afirmado el Rey, «pero algunas críticas ponen en jaque nuestros principios y valores, aquellos sin los cuales Europa volvería a ser una mera noción geográfica. Y ahí, en la desmemoria de lo que ha supuesto la construcción europea, está nuestra mayor amenaza».
El rey Felipe recordó que hace 40 años, mientras España comprometía su futuro con Europa con la firma del tratado de adhesión a la Unión, las portadas de los medios de comunicación compartían este hito con «la terrible noticia de dos atentados de la banda terrorista ETA, con 4 víctimas mortales». «Esa era, también, la durísima realidad de la época», añadió Felipe VI, que quiso rendir homenaje en la casa de todos los europeos «a todas las víctimas del terrorismo, del odio y de la violencia» . «Sobre esa trágica memoria, y para no volver atrás, hemos construido, los europeos, nuestro proyecto de concordia», proclamó. El jefe del Estado, que fue ovacionado a su llegada al Pleno junto al presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, recibió el aplauso de los parlamentarios al afirmar que «los tiempos que corren nos recuerdan, con demasiada frecuencia, que la fuerza sin principios equivale a la barbarie y que los meros principios, sin acciones que los respalden, conducen a la frustración y al desencanto».
También reivindicó la pertenencia a Europa como un «factor decisivo» en la transformación de España. «Si somos, hoy, una de las democracias más sólidas y avanzadas del mundo; si nuestra economía lidera el crecimiento de la eurozona; si nuestro PIB per cápita se ha duplicado desde la adhesión; si estamos en vanguardia en el ámbito de las telecomunicaciones y generamos más de la mitad de la energía de fuentes renovables, ha sido gracias, en gran medida, al proceso de modernización que hemos experimentado en y con Europa».Así, el Rey destacó también la contribución de España a la construcción europea en relación a la política de cohesión, seguridad y justicia de la Unión, así como en la la defensa del vínculo estratégico con América Latina y el Caribe. «Esa es la España transformada por Europa y la España transformadora de Europa», aseveró.
En este punto, Felipe VI proclamó la necesidad de ser consciente de la responsabilidad que conlleva preservar los logros conseguidos en las más de cuatro décadas de unidad. «La situación que atraviesa Europa exige el compromiso de todos. No podemos dar Europa –la Unión Europea– por descontada», advirtió.
«En días convulsos», defendió, Europa se mantiene como «un referente ético y político». «Un espacio de libertades y de justicia social, donde la educación y la sanidad son derechos; donde se trabaja por la igualdad, la cohesión y la inclusión; donde la inversión, la innovación y la creación de empleo se protegen y promueven. Donde los ciudadanos podemos viajar, establecernos, educarnos, trabajar o comerciar, sin más límite ni frontera que el que fijemos para nuestros propios proyectos vitales. Donde también nuestras lenguas, culturas, tradiciones y tantos aspectos de nuestra identidad están hoy mejor preservados», aseguró.
El Rey concluyó su discurso proclamando la necesidad de que Europa siga trabajando en su defensa, «en nuestra autonomía estratégica» y «en el refuerzo del pilar europeo dentro de la Alianza Atlántica». «Es una necesidad inaplazable» y «la mejor manera de preservar un vínculo trasatlántico basado en el respeto y la lealtad», aseveró en un contexto en el que la relación entre Europa y Estados Unidos se haya en un momento crítico de desencuentro. «Sin ese vínculo estaremos abocados a un mundo más incierto, más inestable y más peligroso».
En este punto, Felipe VI llamó a «que nadie subestime la capacidad de los europeos de responder a sus desafíos».
Una vez concluida su intervención, todos los eurodiputados presentes se han puesto en pie para brindar una larga ovación al monarca, que ha agradecido el cariño con un gesto cortés desde la Tribuna. Los aplausos se han alargado durante unos segundos, hasta que el Rey Felipe ha tomado asiento y, tras él, han hecho lo propio los parlamentarios.
En esta sesión de homenaje a los 40 años de presencia de España y Portugal en la Unión Europea se han ausentado los representantes del BNG, Compromís, Comunes, Bildu, Esquerra Republicana, Podemos y Sumar.
