Así, un primer análisis de los datos publicados por el Ministerio de Trabajo permite estimar que son, unos 857.000, un 7% más que hace un año. Se trata del registro más elevado (por encima de la pandemia) de una serie histórica que parece lejos aún de tocar techo y que supera el número de los activos en alta en la Seguridad Social, que cerraron el año en 796.449 asalariados, apenas un 0,28% más que un año antes.
La norma se aprobó en diciembre de 2021, pero entonces había 618.267 demandantes en este grupo, una cifra elevada pero que se explica por la vigencia de las medidas extraordinarias sobre los expedientes temporales de regulación de empleo, que llevaron a niveles inéditos las cifras de demandantes con relación laboral. Además, la legislación no entró plenamente en vigor en lo que se refiere a los límites a la contratación temporal, que es lo que disparó la contratación fija discontinua, hasta abril de 2022: para entonces, la cifra de demandantes había caído a 241. 346. El problema es que, la volatilidad de estos empleos es tal que el dato de abril no es comparable con el de diciembre. Por ello la comparación más aséptica es con el cierre de 2019, cuando se registraron 301.316 demandantes.
Como se sabe, los fijos discontinuos nunca se han considerado parados registrados, pero el hecho es que tampoco ha habido tantos antes ni se han cambiado con tanta intensidad sus condiciones como con la reforma laboral de 2021, con el objetivo de que sirvieran de ‘pasarela’ entre los desaparecidos contratos por obra y servicio y los indefinidos ordinarios. Pero un trabajador temporal que ve caducar su contrato sin ser despedido recibe una indemnización (de 12 días por año) y cuenta como parado. Un fijo discontinuo no recibe nada, solo ve suspendida su actividad y su única alternativa es solicitar una prestación por desempleo si ha cotizado lo suficiente. Y aun así no cuenta como desempleado porque su contrato se mantiene vigente.
En este sentido, que los demandantes con relación laboral hayan aumentado en casi 600.000 desde 2019 alimenta la sospecha de que estos trabajadores estén distorsionando la evolución real del desempleo, al menos según los datos del SEPE. Aunque para ello hay que resolver la duda de si todos estos demandantes con relación laboral son fijos discontinuos inactivos y nadie parece interesado en resolverla.
Las administraciones llevan cuatro años reclamándose mutuamente la publicación de estos datos: las autonomías tienen la competencia en políticas activas y con ello, sobre el registro y clasificación de las personas que se apuntan al paro. Pero las estadísticas mensuales agregadas las publica el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), que depende del Ministerio de Trabajo. Para terminar de complicar las cosas, este departamento sí publica una cifra de demandantes de empleo excluidos del paro registrado por ser fijos discontinuos inactivos, lo hace en su Anuario de Estadísticas y los expresa como media mensual: 687.884 en 2024, un 191% más que en 2019. Con esa cadencia, la correspondiente a 2025 no se conocerá hasta bien entrado 2026.
