Tras su reunión con el presidente del Gobierno, Junqueras ha trasladado esta cifra, que implica un incremento del 12% en la capacidad presupuestaria de la Generalitat. Además, supone la aplicación del principio de ordinalidad, tal como defendía Esquerra. «Es un buen modelo en el que nadie pierde y todo el mundo gana. Ganan los servicios públicos, las empresas y las familias», ha afirmado Junqueras en una comparecencia ante los medios de comunicación. El dirigente independentista ha eludido dar más información sobre el pacto, aduciendo que mañana la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, desvelará los detalles de la propuesta.
Junqueras sí ha informado que no se ha alcanzado ningún acuerdo sobre el traspaso del IRPF a la Generalitat de Cataluña: «Es una cuestión pendiente». Además, ha dicho que este acercamiento con el Gobierno no supone ningún avance sobre las negociaciones presupuestarias, ni en el Congreso ni en el Parlament.
El problema de este pacto es el necesario apoyo de Junts para sacar adelante cualquier reforma legal sobre la financiación en las Cortes. En una alusión al otro gran partido independentista, Junqueras ha declarado que «si este acuerdo no es aprobado en su día en el Congreso, quien saldrá perdiendo serán las empresas, los trabajadores, las familias y todo el conjunto de la sociedad».
Pocos minutos después de que Junqueras atendiese a la prensa, desde Junts se han encargado de recordárselo con un mensaje en X. «¿Dónde está el concierto económico que se pactó para investir a Salvador Illa?», dicen.
El tuit va acompañado de un vídeo en el que se recogen intervenciones de varios líderes republicanos en el momento de la investidura, como la entonces portavoz, Raquel Sans, asegurando que el pacto incluía un «concierto económico catalán solidario» o la exsecretaria general de ERC Marta Rovira diciendo: «Hemos dicho que sí a la Hacienda catalana, a recaudar el 100% de los impuestos, (…) a tener la llave de la caja».
Y claro los de Puigdemont impugnan el acuerdo e insisten: «¿Dónde está el concierto económico que se pactó para investir a Illa»?
Ayer mismo Junts per Catalunya elevó el tono y dejó claro que solo estaría dispuesto a apoyar un concierto económico en sentido estricto, advirtiendo de que rechazará cualquier acuerdo que se quede por debajo de ese umbral. Con este planteamiento, la formación de Carles Puigdemont ha mostrado su rechazo a los resultados de la reunión entre Oriol Junqueras y Pedro Sánchez, de la que ha salido el compromiso de una nueva financiación para Cataluña que supondría cerca de 5.000 millones de euros adicionales y que, según ERC, respetaría el principio de ordinalidad.
Para Junts, el acuerdo no se aproxima ni de lejos a lo que consideran un verdadero concierto económico y recuerdan el acuerdo alcanzado en el verano de 2024, cuando ERC facilitó la investidura de Illa como presidente de la Generalitat a cambio, según su versión, de un concierto económico para Cataluña.
Este argumento fue subrayado este miércoles también por la portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, quien recordó que “eso es lo que Junqueras vendió a su militancia y lo que fue avalado por sus bases”. En este sentido, Junts sostiene que cualquier fórmula que no implique un cupo equivalente al del País Vasco supondría un incumplimiento del pacto original. De ahí que adviertan de que un acuerdo de menor alcance sería, a su juicio, “un fracaso”, “un engaño” y una reedición del ya conocido “café para todos”.
Con este posicionamiento, Junts deja claro que, si la propuesta de financiación que llegue finalmente al Congreso no incorpora un concierto económico pleno, no contará con sus votos, lo que anticipa un nuevo foco de tensión en la negociación política sobre el modelo de financiación autonómica.
De cualquier forma, el pacto, se enfrenta ahora a un recorrido parlamentario. El propio presidente de ERC lo ha remarcado dos veces. Es decir que, sin los votos de Junts —y el resto de socios del Gobierno— es inviable. Los de Puigdemont anunciaron ya en noviembre que rompían relaciones con el PSOE. A preguntas de los periodistas, el dirigente republicano tampoco ha querido entrar al trapo y se ha curado en salud. «Somos respetuosos con las opiniones de todos los partidos», ha afirmado, pero ha advertido que Junts será «responsable de lo que vote».
Hasta ha intentado dorar la píldora y, en vez de utilizar la expresión «Països Catalans», como es habitual en él, se ha referido al «arco mediterráneo» para aludir a la Comunidad Valenciana o Baleares.
Además, no ha aclarado si ERC votará los Presupuestos de Sánchez o los de Illa. En cambio, ha afirmado que hay un «acuerdo sobre el modelo de financiación», pero no sobre el «modelo de recaudación». «Sobre si se dan las condiciones necesarias para iniciar una negociación presupuestaria, la respuesta es que aún no», ha añadido. Tampoco ha aclarado, en realidad, si Esquerra apoyará el envío de tropas a Ucrania como anunció Sánchez, aunque ha dicho que su partido está siempre a favor de «la paz».
