El supervisor explica que estos establecimientos financieros de crédito (ECF) se dedican a realizar operaciones de crédito en un ámbito específico como el del crédito al consumo, el hipotecario, tarjetas, avales, ‘leasing’, ‘factoring’, etc. Por el contrario, no pueden captar depósitos.
La mayoría de entidades bancarias en España cuentan con su propio establecimiento financiero que sirve para financiar operaciones de financiación al consumo. Pero también otras empresas, como grandes cadenas de supermercados o marcas de vehículos, tienen aparejadas una financiera para ofrecer créditos a sus clientes cuando adquieren productos o servicios.
Así, el volumen de créditos dudosos de este tipo de entidades de crédito se recortó en junio en 166 millones de euros frente a mayo y en unos 2.883 millones de euros con respecto al mismo mes de 2024. De esta forma, la ratio de morosidad de las financieras se colocó en el 5,42%, también en mínimos desde diciembre de 2019, antes de la pandemia de Covid. Además, descendió desde el 6,03% del mes anterior y desde el 6,43% de un año antes.
A la reducción de esta tasa ha contribuido igualmente el aumento en 1.730 millones de euros de los préstamos concedidos por estas financieras, hasta alcanzar un volumen de 44.332 millones de euros en junio con respecto a mayo. Frente al mismo mes de 2024, se produce una caída de 527 millones de euros.
La morosidad de estos establecimientos tradicionalmente es más elevada que las de las entidades de depósitos, si bien el volumen de crédito es menor. También el ‘stock’ crediticio es menor entre las ECF que entre los bancos tradicionales que captan depósitos. En concreto, la ratio de créditos dudosos de las financieras del 5,42% se situó por encima del 2,89% que registraban las entidades de depósitos. Sin embargo, el volumen de financiación de estas últimas se elevaban hasta los 1,13 billones de euros.