La economista búlgara ha recordado que, en tiempos de incertidumbre, los países, las empresas y las personas tienden a confiar en lo conocido, «y el oro se conoce desde hace siglos como una reserva de valor en la que se puede confiar». «Cuando digo que la incertidumbre es la nueva normalidad, el precio del oro lo demuestra con bastante claridad», ha defendido la directora del FMI, para quien, mientras no se vislumbre el final de la incertidumbre no es posible apuntar hasta cuándo durara la situación. «Así que abróchense los cinturones», ha apuntado.
Asimismo, en relación con la pérdida de confianza que pueda estar sufriendo el dólar, Georgieva ha subrayado que vivimos en un mundo multipolar, advirtiendo de que esto no es el futuro, sino que «el futuro ya ha llegado y ha ido cobrando vida poco a poco en los últimos años». De este modo, la directora del FMI ha indicado que, en este contexto, se ha visto que, debido a las múltiples fuentes de crecimiento global, existe una mayor confianza en las monedas de los países medianos con buen desempeño, como pueden ser la corona sueca, el franco suizo y el dólar australiano.
En este sentido, «el panorama ha ido cambiando» y el dólar ha caído desde el 72% que llegó a representar en las reservas mundiales a alrededor de un 57% en la actualidad, una evolución que ha desvinculado del auge del yuan al comentar que «las monedas medianas resultan atractivas para diversificar las carteras», así como por el atractivo del oro, lo que indica que existe cierta preocupación por la fragmentación financiera. En cualquier caso, Georgieva ha subrayado que el dólar sigue siendo una moneda dominante gracias a la profundidad y liquidez de sus mercados y el tamaño de su economía, por lo que considera difícil que vayan a producirse cambios drásticos. «El mundo está cambiando. La multipolaridad implica una mayor diversificación de la tenencia de divisas, pero este cambio no es en absoluto drástico», ha apostillado.
