De cerrarse, la operación daría lugar al segundo mayor grupo mundial de perfumería, con cerca del 15% de cuota. Pese al peso muy positivo del análisis estratégico, la operación mantiene interrogantes relevantes desde el punto de vista financiero. El consenso de mercado sitúa el precio objetivo de Puig en torno a los 20,5 euros por acción, con primas estimadas de entre el 20% y el 35% sobre los niveles previos al anuncio. Además, la elevada deuda de Estée Lauder, que podría superar los 5.200 millones de dólares, apunta a un pago en acciones, lo que condicionaría el grado de control de la familia Puig en el grupo resultante. El dividendo es otro punto crítico: la compañía estadounidense ha recortado su retribución tras pérdidas recientes, frente a la política más estable de la española.
“El mercado está centrado en si el deal se cerrará o en qué prima se pagará. Pero la pregunta más importante es qué hará Estée Lauder con la identidad de las marcas que adquiera”, apunta la consejera estratégica de Rhombus. La historia del sector, recuerda, está llena de integraciones donde el valor diferencial se diluye tras la compra. Y ahí reside el verdadero riesgo.
