De esa manera ,le es fácil colocar semana tras semana los mensajes que entiende él que debe trasmitir a sus fieles y la oposición no puede criticarle por no someterse al interrogatorio de los medios. En esta ocasión las declaraciones del presidente reflejan una apuesta decidida por la continuidad y el impulso de su proyecto político más allá de la actual legislatura. Al expresar su intención de permanecer en el poder «hasta entrada la década del 2030», Sánchez transmite un mensaje de estabilidad y compromiso que busca consolidar la confianza en el Ejecutivo y en sus políticas de transformación económica y social.
Sin embargo, esta visión a largo plazo se enfrenta a desafíos reales, como la gestión de los presupuestos y la aprobación de reformas clave, en especial el nuevo modelo de financiación autonómica. La promesa de que ninguna comunidad recibirá menos fondos y que todas saldrán beneficiadas puede generar expectativas, pero también es preciso recordar que las negociaciones con los distintos territorios suelen ser complejas y sujetas a tensiones políticas. El énfasis en el acuerdo extraordinario entre fuerzas progresistas y el incremento de 21.000 millones de euros para las comunidades autónomas apunta a reforzar la cohesión territorial, aunque la alusión al «dumping fiscal» de Madrid abre la puerta a nuevos debates sobre la equidad y la competencia fiscal entre regiones.
Por otro lado, Sánchez reconoce que la propuesta de financiación para Cataluña sigue siendo «insuficiente», lo que demuestra que, pese a los acuerdos alcanzados, queda mucho por hacer para satisfacer las aspiraciones de las comunidades con reivindicaciones singulares. El compromiso de cumplir los pactos, tanto en Cataluña como en Euskadi, es fundamental para mantener el diálogo y la estabilidad institucional, aunque exigirá capacidad de negociación y flexibilidad ante los retos que se avecinan.
En definitiva, las palabras del presidente transmiten ambición y voluntad de avanzar, pero también evidencian la necesidad de articular consensos sólidos para sostener su proyecto en un escenario político fragmentado y marcado por intereses territoriales diversos.
El verdadero reto será traducir estas declaraciones en hechos y resultados tangibles que respondan a las demandas de la sociedad española y eso parece una tarea de titanes con el gobierno cada vez mas débil, sometido a todo tipo de presiones de los socios de todo tipo de condición, con unos socios de gobierno en disolución y una lecciones regionales abocadas a una perdida de poder e imagen brutal.
Si a ello se le añade el complicado calendario judicial de corrupciones diversas el panorama del curso no deja de ser cuan do menso, complejo,
