El contrato de referencia en Europa, el TTF holandés, ha llegado a negociarse en torno a los 70,8 euros por megavatio hora, reflejando la creciente preocupación del mercado por el impacto del conflicto en los flujos de gas natural licuado (GNL). El detonante ha sido el ataque con misiles de Irán contra instalaciones energéticas en Qatar, que han causado «daños extensos» en Ras Laffan Industrial City, la mayor planta de exportación de GNL del mundo. Este complejo es clave para el suministro global, ya que Qatar es el segundo mayor exportador mundial de GNL y representa cerca de una quinta parte de los envíos globales.
Los analistas advierten de que el mercado está pasando de un problema logístico a un potencial problema de oferta. La guerra de Irán ha provocado además una fuerte caída del tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del crudo mundial y una parte significativa del GNL, lo que agrava el riesgo de interrupciones.
El mercado teme que la escalada se extienda a otras regiones y afecte a más infraestructuras energéticas. En este contexto, los inversores descuentan un escenario de alta volatilidad, en el que el riesgo de interrupciones prolongadas en la producción y distribución de energía podría provocar nuevas subidas del gas con implicaciones directas sobre la inflación y el crecimiento económico global.
