En el encuentro organizado por Expansion, ha puntualizado que estas conclusiones dependen de la duración del conflicto y de los daños que se puedan inflingir en las infraestructuras de los países implicados. «A medida que empezamos a ver una situación que genera un conflicto que será contenido en el tiempo e implicará cierta subida de los costes de la energía, pero una normalización al cabo de unos meses, pensamos que el crecimiento [en España], que iba a estar en el entorno del 2,4%, se podría acercar al 2%», ha analizado Gortázar.
El directivo cree que el impacto sobre la economía española puede ser negativo a pesar del plan anunciado por el Gobierno de España el pasado viernes para paliar el impacto económico de la guerra en Irán, que incluirá 80 medidas y movilizará 5.000 millones de euros.
«Será claramente negativo, aún con las ayudas de 5.000 millones del Gobierno, pero todo dependerá de la duración del conflicto y del daño que sufran las infraestructuras», y también ha alertado de que la subida de los tipos de interés pueden enfriar la economía.
El servicio de estudios de la compañía, el CaixaBank Research, estima que un aumento de 10 euros en el precio del petróleo suele restar alrededor de 0,15 puntos porcentuales al crecimiento del producto interior bruto (PIB), mientras que un encarecimiento similar del gas restaría cerca de 0,10 puntos.
En su discurso, Gortázar ha hecho hincapié en la reducción de la deuda pública llevada a cabo por España en los últimos años, pasando en «el 141% del PIB en sus peores momentos» al 100,8% registrado a cierre de 2025, año en el que la media de la eurozona se situó en el 82%.
«Tenemos resistencia y capacidad de hacer frente a un choque, pero evidentemente no podemos descartar escenarios que no sean tan positivos», ha alertado. Por último, Gortázar ha explicado que en ocasiones similares, desde el mundo económico hubo imprecisiones a la hora de determinar la duración de los periodos inflacionarios, por lo que ha llamado a actuar con anticipación.
«Los bancos centrales, en la última gran ola de decisiones, pensaron que la inflación iba a ser transitoria y duró bastante y tuvieron que reaccionar con subidas muy importantes [de tipos de interés]. Creo que es bastante lógico que ahora hay que reaccionar pronto», ha resuelto.

