«Si el conflicto se extiende, eso va a lastimar un poco más. Si el conflicto se acaba en el corto plazo, pensamos que puede tener una afectación en el mediano plazo, no muy largo, y que se termine arreglando hacia finales del año” ha afirmado en la reunión organziada por Expansión, Las principales consecuencias en los países en que opera el Banco Santander son las relacionadas con el crecimiento de los precios de la energía, aunque ha dicho que operan en países y mercados muy diversos, algunos importadores de petróleo, otros exportadores netos.
Ha dicho que son «cautelosamente optimistas» respecto a la situación, y aunque ha augurado que la situación se pueda normalizar en las próximas cuatro o cinco semanas, sí que están tomando medidas para estar bien alineados con lo que suceda en cada lugar, y ha añadido que la recuperación no puede ser inmediata.
«Hay que entender muy bien cómo funcionan las cadenas de suministro: se normalizan las diferentes situaciones en cuanto las plantas que han sido lastimadas se pueden poner a volver a funcionar», ha argumentado.
Sobre la posición de los bancos centrales respecto a los tipos de interés ante esta situación, ha dicho que cree que están siendo cautelosos y evaluando las consecuencias a largo plazo porque la evolución del precio del petróleo es lo que puede marcar el nivel de inflación, si se mantiene alto durante tiempo. «Si vemos el petróleo por debajo de 100 dólares en los próximos dos o tres meses, esto tendrá un efecto transitorio de inflación que no afectará en el largo plazo. Si esto se posterga y vemos un escenario donde se vea el precio del petróleo elevado más de seis meses, cambia totalmente el escenario», ha sostenido.
Respecto a las recomendaciones para la limitación del crédito, ha defendido que Europa debe ser competitiva y seguir creciendo, y que para ello necesita que las entidades financieras den crédito: «Esperamos que el regulador sea receptivo a eso y nos deje una estructura en la cual nos permita competir». Ha defendido que la cantidad de crédito que se está concediendo en España es muy responsable: «La cantidad de deuda que pueda tener un español promedio antes del 2008 contra lo que tiene hoy es mucho menor», y ha negado que se esté en una burbuja inflacionaria de precios.
