Los hermanos Escribano valoran su empresa familiar, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), en un mínimo de 2.300 millones de euros, basándose en un multiplicador de ebitda, método habitual en el sector de defensa. En 2025, EM&E obtuvo 195 millones de ebitda, lo que refuerza la estimación de su valor.
La reactivación de las negociaciones de fusión con Indra se produjo tras la salida forzada de Ángel Escribano como presidente, motivada por presiones del Gobierno, que busca mantener el equilibrio accionarial y evita que los Escribano igualen el 28% estatal en Indra. Además, el Ejecutivo ha bloqueado la alternativa de venta a Rheinmetall, el gigante alemán, protegiendo la empresa por su carácter estratégico.
Actualmente, la forma en que se llevará a cabo la posible fusión sigue en discusión: podría incluir ampliación de capital, canje de acciones y pagos en efectivo. Las negociaciones están marcadas por la complejidad, distancias entre las partes y recientes tensiones. La llegada de Ángel Simón como presidente de Indra y el liderazgo de fondos como Amber Capital (más del 20% del capital) han sumado presión para avanzar en la integración.
Sin embargo, Indra ha señalado otras prioridades, como los Programas Especiales de Modernización (PEM) impulsados por el Ministerio de Defensa y la revisión de su estrategia, que contempla alcanzar 10.000 millones de euros en ingresos para 2028. La integración de EM&E es vista como una palanca clave para lograr estos objetivos, por lo que su ausencia podría modificar el rumbo de la compañía.
Este escenario refleja la relevancia estratégica de la operación y el impacto de las relaciones entre las partes, así como la importancia de encontrar una fórmula que satisfaga a todos los actores involucrados.

