Estas adjudicaciones, cuyo importe no se ha especificado, forman parte de un plan de inversión de 12.500 millones de dólares aprobado por el Congreso el año pasado para revisar el sistema de control aéreo estadounidense en su conjunto. El proyecto se ha puesto en marcha tras décadas de quejas continuas por la congestión de los aeropuertos y los fallos tecnológicos, y ha adquirido urgencia tras una serie reciente de incidentes de seguridad de gran repercusión.
Los contratos contribuirán a sustituir hasta 612 radares antes de junio de 2028 por radares de vigilancia modernos y disponibles en el mercado. Está previsto que las sustituciones comiencen este trimestre y se dará prioridad a las zonas de alto tráfico, según el comunicado.
Aunque el secretario de Transportes no da detalles sobre el contrato, el jefe de la Administración Federal de Aviación de EEUU (FAA, por sus siglas en inglés), Bryan Bedford, aseguró ya el mes pasado que la agencia destinará en total 6.000 millones de dólares hasta finales de año a infraestructuras de telecomunicaciones para el control del tráfico aéreo y sistemas de vigilancia por radar.
La agencia ha admitido, de hecho, que se necesitarán otros 20.000 millones de dólares para completar la actualización total del sistema de control del tráfico aéreo. «Aunque nuestro sistema de transporte aéreo es el más seguro del mundo, la mayoría de nuestros radares datan de los años ochenta. Es inaceptable», ha explicado Duffy en su comunicado.
La empresa Peraton actuará como integrador principal del proyecto, tras ser seleccionada en diciembre del año pasado. Su función será la de coordinar a los distintos subcontratistas y garantizar que la transición al nuevo sistema de automatización y comunicaciones se complete antes de que finalice el año 2028.

