En detalle, los analistas indican que «la economía española sigue destacando entre las de la eurozona, con un crecimiento cercano al 3% en 2025». Sin embargo, creen que «gran parte de este impulso se debe a la cantidad: la inmigración ha incrementado la población, lo que hace que el rendimiento de España sea menos impresionante cuando se mide por el PIB per cápita o el aumento de la productividad laboral». Por ello, consideran que el principal reto ahora es lograr que el crecimiento se base más en la calidad, impulsado por una mayor productividad: «Esto será especialmente crucial en 2026, ya que la contribución del crecimiento del gasto público será limitada en ausencia de un Presupuesto, las exportaciones netas se moderarán en parte debido a la fortaleza del euro y el crecimiento del consumo privado se está normalizando».
Con este contexto, ven que la inversión desempeñará un papel fundamental y el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea (UE) «ofrece un importante impulso». «Si bien el impacto en la productividad podría no ser inmediato, estas inversiones podrían marcar un punto de inflexión hacia un crecimiento impulsado por la calidad y ayudar a España a mantenerse por delante de sus homólogos de la eurozona en 2026 y años posteriores».

