En efecto, el estallido de la guerra., esa que tan bien le viene a don Pedro `para organizar sus guerrillas pre electorales ha incrementado de forma significativa los riesgos al alza para nuestro escenario de inflación. La incertidumbre es muy elevada, y un reflejo de ello es la alta volatilidad que está experimentando el precio del crudo y del gas estos días, pero parece difícil que este año la inflación se modere hasta el 2,4% que prevé nuestro escenario de previsiones. Como referencia, con un precio del petróleo alrededor de 85 dólares en el promedio del año (20 dólares por encima de nuestro escenario de previsiones) y un precio del gas alrededor de los 55 euros (25 euros por encima del escenario de previsiones), y teniendo en cuenta las medidas anunciadas por el Gobierno, es mas que probable que la inflación se sitúe en el entorno del 3% este año.
Y todo ello si el agorero de Escrivá y su servicio de Estudios no tenga cierta razón y los precios se nos pueda ir hasta ese seis por ciento que seria mortal para miles de ciudadanos que no podrían soportar un encarecimiento de sus gastos de ese nivel.
Pues bien, justo en ese preciso instante, el área económica del Ejecutivo entra en crisis y la vicepresidencia económica y el ministerio de Hacienda, dos de los pilares mas importantes de la política económica de cualquier gobierno ven como son ocupadas por dos nuevos responsables. El panorama no es el mejor de los posibles, pero es el que tenemos o si se quiere al que nos ha llevado el presidente.
¿Que puede pasar? Aparentemente nada grave, o al menos eso apunta el comportamiento de la presidencia que antes de anunciar los cambios se fue a un bar a jugar al ajedrez y si no pasa nada en contra, anda ya con el piloto de las vacaciones puesto en marcha y dispuesto a desaparecer.
Ello quiere decir que hasta dentro de quince días no habrá quien sepa que puede pasar con nuestra economía, pero aquí no pasa nada porque lo de menos es gobernar, lo importante es disfrutar de las prebendas del poder y así los ministros desaparecerán en pocas horas de sus despachos y si te he visto no me acuerdo.

