Si se consideran los principales componentes de la inflación de la zona del euro, se espera que los servicios registren la tasa interanual más alta en enero (3,2%, frente al 3,4% de diciembre), seguidos de los alimentos, el alcohol y el tabaco (2,7%, frente al 2,5% de diciembre), los bienes industriales no energéticos (0,4%, frente al 0,3% de diciembre) y la energía (-4,1%, frente al -1,9% de diciembre).
Pese a esta publicación con claro sesgo desinflacionista, no se espera que el BCE mueva esta semana los tipos de interés del 2% en el que llevan anclados meses. No obstante, el debate está asegurado en la medida en que las ‘palomas’ del banco central abogan por un recorte de tipos más y el reciente fortalecimiento del euro ante el dólar puede hacer caer aún más la inflación.
Entrando al detalle con el desglose de Eurostat se comprueba que el efecto base en los precios de la energía tras el repunte registrado en enero de 2025 fue el factor que más contribuyó a la caída de la inflación, con un descenso de los precios de la energía del 4% a lo largo del año. También destaca la desaceleración en el muy observado IPC de servicios, nido de presiones inflacionarias tras la pandemia y verdadero quebradero de cabeza del BCE durante meses y meses por su relación con los salarios. Esta inflación de servicios, enquistada tantos meses en el 4% no hace tanto, registró una ‘bienvenida’ caída de 0,2 puntos porcentuales, hasta el 3,2% interanual, que se vio parcialmente compensada por un ligero repunte de la inflación de los productos industriales no energéticos. En términos interanuales, los precios de los servicios cayeron un 0,3%, frente a la caída del 0,1% registrada en enero en cada uno de los tres años anteriores.
