Ceres tiene una hija, Phoebe que está en coma, en una cama de hospital sin que tenga ningún contacto con el mundo exterior, pero Ceres no deja de atenderla todos los días y acaba trasladándose con ella a un hospital especializada en el tratamiento de niños que sufren esta situación. Allí está atenta a todo lo que pueda necesitar y se le ocurre, cuando está punto de rendirse y desesperada, que quizá le gustaría que le leyera de nuevo los cuentos que tantas veces habían leído juntas.
Oliver, el cuidador le habla de la casa que está junto al hospital y que era donde vivía David y escribió su libro de cuentos, hadas, y seres fantásticos que poblaban otros mundos. Ceres un día al salir de cuidar a la niña se siente atraída por la casa y se acerca a ella y penetra a través de una ventana.
A partir de aquí la narración se traslada a un mundo fantástico, donde la imaginación ha ido creando otros mundos donde viven todo tipo de personajes buenos y malos, con los que se encuentra e interactúa con ellos.
¿Qué se descubre detrás de todos esos personajes y mundos fantásticos? En realidad, muchos valores: el amor materno que no tiene límites, la bondad de muchos personajes que nos encontramos y que nos rodean, la necesidad de dejarse ayudar, de saber escuchar, de valorar la bondad de los demás y a la vez la maldad de muchos otros seres, la crueldad, el egoísmo, el engaño. No es una novela moral, pero sus contenidos éticos, son evidentes y están muy bien presentados.
No deja de ser también una apología de la necesidad de la lectura y de los modelos para la educación de los niños. Los mismos nombres de la madre y la hija son un símbolo de personajes mitológicos.
Cada uno tiene que escribir su propia historia y elegir bien los personajes que la componen y que nos van a acompañar y aprender a administrar los sentimientos y las fuerzas de la vida.
La intención del autor también es que cualquier historia escrita no se acaba con el texto, sino que cada lector la va ampliando y reescribiendo.
En su conjunto es un libro que puede ayudar a plantearse muchas cosas de la vida diaria y que además en ningún momento aburre ya que los elementos que lo componen son muy variados y en el fondo se puede leer siguiendo toda una aventura y todo eso para llegar a un final impredecible.
La tierra de las cosas perdidas
John Connolly
Tusquets (2025)
págs. 410

