En efecto, bajo el titulo Socialdemocracia 21 el documento pretende abrir un debate interno para «revitalizar» la formación y devolverla, a su juicio, a los principios de la socialdemocracia de los que se ha alejado. El texto, de unas nueve páginas, no se presentará en un acto público, sino que comenzará a circular a través de las redes sociales acompañado de un vídeo del propio Sevilla. En él, el exministro subraya que el objetivo del manifiesto no es personal ni orgánico, sino político, y defiende que sus planteamientos «no van contra nadie», sino a favor de huir del populismo y de recuperar una socialdemocracia que considera hoy más necesaria que nunca.
En el documento, Sevilla reclama un cambio de rumbo político en el PSOE y advierte que la línea actual ha contribuido, a su entender, al auge de la derecha, a la pérdida de apoyos al socialismo y a lo que define como una «dictadura de las minorías». El exministro impulsa así un proceso de reflexión desde la discrepancia, consciente de que parte del partido interpreta esta iniciativa como un intento de debilitar el liderazgo de Sánchez, algo que él niega. Tal y como han informado diferentes medios, entre las reflexiones que recoge el manifiesto figura también la falta de entendimiento entre PSOE y PP, los dos únicos partidos que celebran de forma expresa la Constitución cada 6 de diciembre, así como la necesidad de acuerdos en cuestiones fundamentales sin repartir culpas entre uno u otro. Sevilla sitúa además sus propuestas en un contexto internacional marcado, según expone, por líderes como Donald Trump, Vladimir Putin o Xi Jinping, a los que atribuye la imposición de la ley del más fuerte.
El texto dedica otro de sus apartados al funcionamiento interno de los partidos, reclamando que actúen como verdaderos cauces de representación política y no como estructuras cerradas en torno a un liderazgo carismático. En ese marco, defiende la necesidad de combatir comportamientos corruptos y aquellos que atenten contra la dignidad de las mujeres.
Según adelantó El Confidencial, el manifiesto ha ido sumando apoyos en las últimas semanas hasta alcanzar unas cuarenta firmas, a las que se añaden dos secretarios generales autonómicos en activo que han optado por no hacer público su respaldo por el momento. Sevilla ha mantenido conversaciones con dirigentes de distintas generaciones del PSOE, desde históricos como Felipe González o Alfonso Guerra, hasta figuras más recientes como Juan Lobato o Ignacio Urquizu. La redacción del documento ha sido coordinada por el propio Sevilla, con la colaboración de Álvaro Frutos y Laura Mendizábal, y ha contado con la supervisión de Manuel Cruz, Joan Romero e Ignacio Urquizu, en un intento de dotar al texto de una base ideológica y programática más amplia.
