Este indicador puntúa de 0 a 100 el grado de dificultad para acceder a una vivienda en función del precio medio, el salario necesario, la cuota hipotecaria y la oferta disponible. Las cinco primeras posiciones del ranking de tensión vuelven a estar ocupadas por grandes capitales de provincia. Encabeza la clasificación San Sebastián, que alcanza los 97,49 puntos sobre 100, muy cerca del máximo teórico del indicador. El precio medio de una vivienda estándar de 100 metros cuadrados se sitúa en 576.700 euros, lo que obliga a contar con 5.642 euros netos mensuales para no superar el 35% de endeudamiento recomendado. En la práctica, esto supone triplicar el salario medio nacional.
En segunda posición se sitúa Madrid, con 82,82 puntos, tras aumentar más de 3,6 puntos desde julio. Comprar una vivienda tipo en la capital (472.600 euros de media) exige alrededor de 4.623 euros netos mensuales, más del doble de los ingresos medios en España. Muy cerca aparece Barcelona, que cierra el semestre con 80,72 puntos. El precio medio de una vivienda estándar alcanza los 465.700 euros, y el salario necesario ronda los 4.556 euros netos al mes, manteniéndose también muy por encima de la capacidad adquisitiva media. En cuarta posición figura Palma de Mallorca, con 75,04 puntos, mientras que Bilbao completa el top cinco con 63,39 puntos. Aunque con menor intensidad que las tres primeras, ambas ciudades presentan niveles de exigencia claramente superiores a la media de las 65 ciudades analizadas. En el lado opuesto del ranking se sitúan varias ciudades, entre ellas algunas capitales de provincia del interior peninsular y otros mercados secundarios que presentan los niveles de tensión inmobiliaria más reducidos del país. Entre ellas destacan Cartagena, Jaén, Lérida, Cuenca y Elche, donde el precio de la vivienda y el esfuerzo financiero necesario para comprar se mantienen todavía mucho más moderados que en las grandes capitales.
En Cartagena, el precio medio de una vivienda estándar de 100 metros cuadrados se sitúa en torno a 113.300 euros, lo que implica una cuota hipotecaria media cercana a los 388 euros mensuales y unos ingresos necesarios de aproximadamente 1.108 euros netos al mes, lo que supone un 58,94% del salario medio nacional que ofrece el INE en sus últimas estadísticas. Muy cerca aparece Jaén, donde el precio medio alcanza los 121.300 euros y el salario necesario ronda los 1.187 euros mensuales, con una cuota hipotecaria media de unos 415 euros. En Lérida, por su parte, el precio medio de una vivienda tipo se sitúa en torno a los 127.300 euros, con una cuota hipotecaria cercana a los 436 euros y unos ingresos necesarios de aproximadamente 1.245 euros al mes.
Algo por encima aparece Elche, donde adquirir una vivienda estándar valorada en unos 131.200 euros implica una cuota hipotecaria media cercana a los 449 euros mensuales y unos ingresos necesarios de aproximadamente 1.283 euros al mes. Cierra este grupo Cuenca, con un precio medio de 137.200 euros para una vivienda tipo, una cuota hipotecaria media cercana a los 470 euros y un salario necesario que ronda los 1.342 euros netos mensuales.
El análisis del stock de vivienda muestra que la cantidad de inmuebles puestos a la venta por cada 1.000 habitantes en el mercado no siempre se traduce en una mejora real de la accesibilidad. Aunque el volumen de viviendas en venta es un factor relevante para entender la tensión del mercado, su impacto depende también del nivel de precios y de la capacidad adquisitiva de los hogares.
En algunas de las ciudades con mayor presión inmobiliaria del país existe un número considerable de viviendas disponibles en relación con su población. San Sebastián, por ejemplo, cuenta con cerca de 9,7 viviendas en venta por cada 1.000 habitantes, mientras que Madrid registra unas 8,2 y Barcelona alrededor de 12,6. Sin embargo, estos niveles de oferta no han sido suficientes para aliviar la tensión del mercado ni para mejorar significativamente la accesibilidad.
En el lado opuesto también se encuentran algunas ciudades donde la oferta de vivienda disponible es especialmente reducida en relación con su población, aunque no figuren entre las más tensionadas del país. Es el caso de ciudades como Leganés, Móstoles o Alcalá de Henares, en el área metropolitana de Madrid, donde el número de viviendas en venta por cada 1.000 habitantes se sitúa entre los más bajos del conjunto analizado. También ocurre en otros territorios como Ceuta, Melilla, Santa Cruz de Tenerife o Pamplona, donde el stock disponible en el mercado es relativamente limitado.

