La vicepresidenta primera ha vuelto a pedir disculpas por las formas que empleó al hablar de la presunción de inocencia, aunque cree que la sentencia puede suponer un retroceso en la lucha por la igualdad.
Pero, denuncia una doble vara de medir del Poder Judicial. Montero cree que es necesario hacer compatible esa presunción de inocencia con la credibilidad y la confiabilidad del testimonio de las víctimas.
Pero en otro exceso verbal la vicepresidenta ha asegurado, que,
«le me gustaría que esa misma contundencia se tuviera cuando es otro partido político, cuando critica determinadas sentencias, cuando se cuestionan también todas las sentencias del Tribunal Constitucional y, por tanto, en definitiva, cuando algunos magistrados puntuales hacen pronunciamientos políticos en contra de leyes como la amnistía o en contra de determinadas ministras».
Moncloa ha venido apuntando un cerrado respaldo en torno a Montero. Entrar en las interpretaciones, según han subrayado, era barrer para la casa de la ultraderecha porque la frustración de Montero ante la absolución de Dani Alves es la de todo el Gobierno. Eso han repetido desde el complejo presidencial además de reclamar el derecho a opinar sobre cualquier sentencia.