El descenso, de 45 puntos básicos, permitió, además, que el país se colocara por debajo de la media comunitaria, fijada en el 3,37%. La mejora que experimentó la morosidad nacional contrasta con los ligeros repuntes que observaron Alemania y Francia, cuyas economías vieron un crecimiento más modesto debido al lastre de la industria manufacturera y a la elevada deuda, respectivamente.
Los créditos dudosos de la banca han esquivado la tensión provocada por la escalada de la inflación, que apretó los presupuestos de las firmas. Más allá del buen comportamiento de la macro doméstica, la tendencia a la baja de los impagos se apoya en los niveles de endeudamiento relativamente bajos de las empresas, después del desapalancamiento del sector privado en la última década.
Poniendo los sectores bajo la lupa, el minero y el de los servicios sanitarios destacan entre aquellos que se han anotado una ligera subida de los impagos en el último año. No obstante, se trata de variaciones pequeñas que no reflejan una tendencia de deterioro específica. Además, los datos de la EBA también muestran que estos dos sectores representan una proporción muy pequeña de las carteras de los bancos españoles, menos de un 2% del total cada uno.
Por entidades, solo CaixaBank, Sabadell y Unicaja desglosan cifras de morosidad empresarial. En el grupo presidido por Muniesa, la ratio de esos impagos descendió en el tercer trimestre a un 2,5% desde un 2,8% del año anterior. En el mismo período, en el banco vallesano cayó de un 1,9% a un 1,6% y en Unicaja de un 5,6% a un 3,9%, con descensos en todas las partidas: construcción inmobiliaria, pymes y grandes empresas.
Desde Scope esperan que la evolución de la calidad de activos del sector bancario español se mantenga en niveles comparativamente sólidos este año. «Los ratios de morosidad están en mínimos históricos y creemos que reducciones adicionales desde estos niveles probablemente sean ya marginales», matizan.
Desde 2015, cuando la morosidad empresarial estaba en un 14,4%, la bajada ha sido prácticamente ininterrumpida. En aquel año, solo Italia contaba con una ratio más elevada, un 25,4%. Diez años después, el país transalpino redujo de forma notable su cuota de dudosos, que se colocó por debajo de un 4% en septiembre, pero se mantuvo algo por encima de España.

