Según los datos oficiales, la precariedad afecta especialmente a las mujeres, que suelen firmar más contratos a tiempo parcial y temporales que los hombres. Los sindicatos alertan sobre la persistente desigualdad laboral y piden medidas concretas para combatir el paro femenino y juvenil. La brecha observada exige respuestas sostenidas, ya que el número total de desempleados sigue siendo elevado.
La hostelería alcanza un 33% de empleo a tiempo parcial tras la reforma laboral. USO estima que los parados reales en España ascienden a casi 4 millones, lo que situaría la tasa real de paro en un 16%. La desigualdad de género también está presente en la alta dirección: las mujeres tienen menor representación y una brecha salarial superior, especialmente en puestos directivos. En el sector sanitario, solo el 30% de los gerentes son mujeres, el mismo porcentaje de hace siete años.
Cáritas destaca que muchas mujeres tienen dificultades para mantener una vida estable y acceder a empleos compatibles con los cuidados. Casi cuatro de cada diez hogares sustentados por mujeres están en exclusión social y representan el 65% de las personas atendidas en los programas de la organización, con predominancia de mayores de 45 años y mujeres inmigrantes.
