Según su presidente, Telefónica solo busca una operación que le convierta en un campeón europeo, asi que Vodafone queda fuera. El problema es que las opciones tampoco son sencillas: Orange y Telecom Italia tienen una participación demasiada alta del Gobierno. Deutsche Telekom ya posee un negocio muy importante en Europa, un filón en Estados Unidos, y vale algo más de 134.000 millones de euros en Bolsa; demasiado. Aun así, su compra no resolvería nada a Telefónica -no le ayudaría a cumplir su objetivo de ser un campeón europeo-, y conllevaría una aprobación regulatoria muy compleja que le llevaría a tener que vender activos estratégicos. A Telefónica no le interesa, y a Zegona, tampoco. Su presidente y consejero delegado, el irlandés Eamonn O’Hare, decía hace unos días en Expansión que su idea es no vender a corto plazo y desarrollar la segunda parte de su plan a tres o cuatro años, mejorando la rentabilidad y la caja.

