En su presentación se ha destacado que el impacto de una eventual prórroga frente al cierre programado de la planta y los resultados son «demoledores» asegurando que mantener operativa Almaraz tres años más «no solo es un riesgo innecesario, sino un lastre económico y ambiental que costaría a la ciudadanía más de 3.800 millones de euros». «Un coste que será mayor si continúa la crisis energética a causa de la guerra en Irán», ha apuntado Greenpeace en nota de prensa. Las entidades organizadoras advirtieron durante sus intervenciones que la central de Almaraz es la más antigua del parque nuclear español y el debate sobre la ampliación de su vida útil se ha convertido en una «metáfora de un sistema energético caduco».
«Al igual que los dinosaurios en su fase final, la energía nuclear de Almaraz es rígida e incapaz de adaptarse a un sistema moderno que necesita flexibilidad para complementar la energía del sol, el viento y el agua», ha señalado.
Por ello, el responsable de la campaña nuclear de Greenpeace, del Pozo, ha abundado en que insistir en la prórroga de Almaraz es como «intentar mantener vivo a un dinosaurio cuyo tiempo ya pasó y que se resiste a marcharse: es una tecnología cara, peligrosa y que no se adapta al presente y al futuro renovable, flexible y democrático». «Las energías renovables necesitan espacio para crecer y desarrollarse hacia su verdadero potencial. Alargar Almaraz es gripar el motor de la transición energética: se estima que se dejaría de instalar un 5 por ciento y se dejarían de invertir 26.129 M$ en renovables entre 2026 y 2033 si la planta continua solo tres años más de lo programado», ha apuntado.
El informe desglosa además cómo la presencia de Almaraz en el sistema eléctrico peninsular «distorsiona el mercado», ya que al ser una energía de «carga base inflexible», obliga a menudo a detener la producción de fuentes renovables (viento y sol), que son mucho más baratas y limpias. «Esta ineficiencia no solo impide que bajen los precios de la electricidad, sino que sabotea el proceso de descarbonización», ha remarcado. En términos de emisiones, alargar Almaraz aumentaría las emisiones de CO2 hasta 12,3 MtCO2eq más en el periodo 2026-2033, el equivalente a las emisiones de todos los hogares de Extremadura durante seis años, ha apuntado Greenpeace.
El estudio concluye que, aunque en el año del cierre el CO2 aumenta sensiblemente en el cómputo global, el sistema eléctrico libera capacidad para que entren nuevas instalaciones de almacenamiento y energías limpias. «En definitiva, el cierre nuclear es beneficioso para combatir la crisis climática», ha asegurado.
«Los resultados de este informe desmontan el relato de que la nuclear es barata. Es una energía que solo sobrevive mediante el apoyo político y el dinero de los consumidores. Almaraz es hoy un obstáculo para la soberanía energética de Extremadura y de toda España», ha añadido la organización ecologista.
