La lona que cubre el espacio hace referencia a los fardos o conjunto de telas que recubrían el cuerpo de los difuntos en la cultura precolombina de Paracas, ubicada en el sur de Perú entre los años 800 y 100 AC.
Las distintas partes de la lona se convierten en fotogramas que conforman secuencias de cubrir y descubrir textiles, un relato cíclico que cobra sentido conforme el visitante rodea el Palacio, convertido aquí en un praxinoscopio contemporáneo. Según explica la propia artista: “en la portada el fardo está atado y a medida que se va recorriendo el edificio se van desprendiendo las capas, hasta llegar a unos vendajes que tampoco dejan ver. Como si fuera un bucle, se vuelve a crear el fardo”.
De esta manera, la obra de Canepa contrapone la transparencia del Palacio de Cristal, “esa obsesión de la sociedad occidental por verlo y conocerlo todo”, con descubrir a medida que se va caminando, en un proceso en el que el tiempo es marcado por la persona que pasea. Segade ha explicado en la presentación que el trabajo de Andrea Canepa “tiene la singularidad de que está en una intersección entre el diseño y la sociedad. Recupera el legado de la modernidad para intentar pensar cómo las formas y los símbolos sirven para vincular a personas, tejer comunidades, construir imaginarios de diferentes grupos de personas. Y con estos lenguajes ha realizado pabellones, intervenciones en arquitectura y arquitecturas en sí mismas que están a medio camino entre el mobiliario, el diseño utilitario. Ese umbral entre el arte útil y el gesto formal fue lo que más nos interesó”.
Para la realización de la lona se ha utilizado la tecnología de impresión de gran formato de HP, HP Latex. Esta tecnología innovadora no solo garantiza una alta calidad de impresión, sino que también es respetuosa con el medio ambiente, gracias a sus tintas a base de agua.
Fardo es la segunda intervención artística que cubre el Palacio de Cristal durante sus obras de restauración, tras Gran Friso de Miguel Ángel Tornero que se pudo ver en 2025.
