Las embarcaciones llevan tiempo amarradas en puertos como Ondarroa y, en otras plazas, se opta por no salir a faenar todos los días. El gasóleo pesquero se ha disparado un 75% desde finales de febrero. Y es que el conflicto en Oriente Próximo ha desatado una escalada histórica del combustible, que amenaza la viabilidad de una actividad que aporta casi 10.000 millones de euros anuales a la economía. En puertos como Ondarroa (Vizcaya), las embarcaciones llevan paradas hace tiempo y, en otras muchas plazas, no salen a faenar todos los dias. Una fuente conocedora del sector apunta que «en muchos puertos se están pensando en parar, porque no aguantan más». El viernes el precio de gasóleo pesquero, según el Ministerio de Agricultura, se situaba en 1,21 euros el litro. Esto es un 74,61% más que el pasado 23 de febrero (0,697 euros/litro), antes de la guerra. Un sobrecoste que se puede traducir en menos oferta en las pescaderías, con un impacto en los precios.
La Federación Nacional de Asociaciones de Empresas Detallistas de Pescados y Productos Congelados reconoce «una gran preocupación» porque algunas flotas amarren y escaseen ciertos productos, a pesar de las medidas aprobadas por el Gobierno para apoyar a los armadores. Desde la organización que agrupa a las pescaderías tradicionales en España recuerdan que, en la actividad pesquera, el consumo de gasóleo puede aproximarse a los 5.000 litros diarios.
El ‘Informe de Precios de Gasóleo Agrario y Pesquero’, que elabora semanalmente Agricultura, estima que el consumo de gasóleo pesquero en 2024 alcanzó los 435.657, 14 litros y destaca que, los actuales precios (1,217 euros/litro este viernes), ya se encuentra por encima del máximo alcanzado en 2022. El año del estallido de la guerra en Ucrania, el litro de gasóleo de uso en la pesca alcanzó los 0,9991 euros por litro. Una cifra que también disparó la factura energética de los buques pesqueros, especialmente de las flotas de altura y arrastre, que faenan en caladeros extraeuropeos.
A lo anterior se añade las dificultades para el relevo de las tripulaciones en las embarcaciones, que pescan por aguas de países afectados por la guerra en Irán así como en el Índico. Además, en el sector, han venido advirtiendo contra los problemas para exportar productos pesqueros a mercados tan relevantes como China y otras naciones asiáticas. El cierre del Estrecho de Ormuz tampoco ayuda.
Ante estos problemas, la Confederación Española de Pesca (CEPESCA) y la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP) han enviado una carta conjunta al presidente del Gobierno, Sánchez, exigiéndole la adopción urgente de medidas para evitar la paralización de la actividad. «Lo que está en juego no es solo la viabilidad económica de las empresas pequeras, sino también miles de empleos directos e indirectos», aseguran. Ambas organizaciones recuerdan que, en la flota pesquera, trabajan unos 30.000 pescadores y que esta emplea indirectamente a unas 150.000 personas en las localidades costeras.»Lo que está en juego no es solo la viabilidad económica de las empresas pequeras, sino también miles de empleos directos e indirectos»
El sector pesquero ha solicitado también al Gobierno una reunión para analizar la situación y plantea la aprobación de nuevas disposiciones para su inmediata aplicación. Entre las propuestas, que las ayudas al combustible se incrementen de 20 a 50 céntimos por litro, y que su abono sea mensual para que las empresa armadoras dispongan de liquidez.

