El barril de Brent suma más de un 6%, hasta los 91 euros, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se apunta un 9%, hasta los 88,5 dólares. En el balance semanal, acumulan alzas de alrededor del 25% y del 30%, respectivamente, en lo que apunta a ser el mayor repunte semanal desde la pandemia del COVID-19 en primavera de 2020.
Ante la escalada del crudo, el Gobierno estadounidense estudia medidas para frenar el rally. Entre las opciones que baraja el Departamento del Tesoro figura incluso una posible intervención en el mercado de futuros del petróleo, una medida poco habitual que buscaría contener la especulación financiera en torno a las materias primas energéticas.
Washington también ha concedido exenciones para permitir a algunas empresas comprar petróleo ruso almacenado en buques cisterna, con el objetivo de aliviar las tensiones de suministro provocadas por la crisis en Oriente Medio. Las primeras autorizaciones se han otorgado a refinerías indias, que ya han comenzado a adquirir cargamentos de crudo ruso.

