En las últimas horas, el Bella 1, un petrolero sancionado al que las fuerzas de EEUU han estado persiguiendo durante los últimos días, ha logrado ‘escapar’. La Guardia Costera de EEUU encontró el barco, Bella 1, en medio del mal tiempo cerca de Barbados el pasado domingo y ordenó al petrolero que se trasladara a aguas más tranquilas para un abordaje seguro. El barco, en cambio, navegó hacia el océano Atlántico y las autoridades estadounidenses prevén que no regresará. El petrolero no transportaba petróleo en el momento en que se alejó de Venezuela. La lectura desde EEUU es que se ha conseguido «expulsar» a esta embarcación antes de que pudiera cumplir su ‘misión’.
En una perspectiva más general, todo es volátil, como acostumbra la presidencia de Trump. En diversas publicaciones en las redes sociales, Trump ha pedido a Venezuela que devuelva «todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron anteriormente». Sin embargo, el significado exacto de la afirmación del presidente de que Caracas «robó» petróleo, tierras o activos de propiedad estadounidense -en particular la mención de «tierras»- sigue sin estar claro, observan los analistas de Société Générale en un informe para clientes.
«Bajo la administración del expresidente Chávez, se nacionalizaron los activos pertenecientes a EEUU y otros países occidentales. Se han presentado demandas por un total de alrededor de 60.000 millones de dólares contra Caracas y (la estatal petrolera) PDVSA en tribunales estadounidenses e internacionales», ponen en contexto Michael Haigh y Ben Hoff desde el banco galo. Ampliando más la mira, «Trump también está reivindicando la Doctrina Monroe de dominio estadounidense en el hemisferio occidental y dando a entender a las potencias extranjeras que EEUU ha vuelto a la política de las grandes potencias. Venezuela también podría ser una distracción útil durante las elecciones de mitad de mandato en EEUU», analiza Malakhveitchouk, estratega de BCA Research. Ante el efecto de la crisis de los aranceles y el alto coste de la vida en EEUU, los ‘fuegos artificiales’ en el Caribe podrían servir tanto de distracción como otorgar al inquilino de la Casa Blanca un éxito ‘barato’ (fácil) de cara a estos comicios.
Por el momento, Trump aumenta su escalada verbal contra Maduro aunque intenta evitar decir literalmente que va a derrocarlo. «Puede hacer lo que quiera, lo que le plazca, si quiere hacer algo, si se pone duro, será la última vez que pueda ponerse duro», dijo Trump a los periodistas en una rueda de prensa celebrada en su finca de Mar-a-Lago el lunes por la noche. Cuando se le preguntó si intentaría derrocar a Maduro, respondió: «Eso depende de él». El tono de Trump, aunque poco conciliador, contrasta con el de otros miembros de su administración, como la propia Noem. El despliegue militar de la administración Trump en el Caribe es el mayor de la región en décadas y representa el intento más coordinado de atacar el crucial sustento económico de Venezuela.
