«Nos llevamos muy bien con Venezuela, tanto con el pueblo como con quienes gobiernan Venezuela», afirmó durante un encuentro en la Casa Blanca que perseguía cerrar inversiones por valor de 100.000 millones de dólares para reconstruir y aprovechar los recursos petroleros del país latinoamericano.
Desde que EEUU capturó a Maduro el pasado sábado, la Administración Trump ha asegurado que las grandes corporaciones estadounidenses podrán hacer grandes negocios en el mercado venezolano, pero desde el ámbito empresarial se ha trasladado cierta preocupación ante los problemas de seguridad y garantías legales existentes.
En este sentido, Trump reconoció que las petroleras «no necesitan el dinero del Gobierno, sino su protección y seguridad». Pese a su intento por mandar un mensaje de confianza, el CEO de ExxonMobil, Darren Woods, defendió en plena reunión que ahora mismo es imposible invertir en Venezuela y que se necesitan cambios profundos para que eso cambie. «Si observamos las estructuras comerciales vigentes en Venezuela hoy en día, es inviable. Es necesario implementar cambios significativos en estas estructuras, en el sistema legal. Debe haber protecciones duraderas para las inversiones y cambios en la legislación sobre hidrocarburos», dijo.
Pese a esto, Trump insistió en que espera que las compañías de crudo construyan nuevas instalaciones en lugar de solo «una simple renovación». «Espero que construyan todo completamente nuevo, que eliminen la vieja chatarra que ha estado allí durante tantos años y que lo hagan de la manera correcta. Van a estar (las petroleras) allí mucho tiempo. Si llegamos a un acuerdo, si cerramos un trato, van a estar allí mucho tiempo», indicó.
A diferencia de las firmas norteamericanas, el consejero delegado de Repsol, Imaz, trasladó un mensaje de optimismo, pues afirmó ante el presidente estadounidense que el grupo está preparado para «invertir con fuerza en Venezuela» y para multiplicar por tres su producción de crudo en el país caribeño, hasta aproximadamente los 135.000 barriles diarios. «Estamos listos para invertir más en Venezuela. Hoy producimos 45.000 barriles diarios, en total, y estamos listos para triplicar esta cifra en los próximos tres años, invirtiendo con fuerza en el país», avanzó Imaz.
«Gracias por abrir la puerta a una Venezuela mejor», le dijo el directivo a Trump durante el encuentro, en el que subrayó el compromiso de la petrolera española a la hora de invertir en EEUU.
Imaz explicó que en los últimos 15 años la compañía ha invertido 21.000 millones de dólares en operaciones petrolíferas y gasísticas en suelo estadounidense, en lugares como Texas, Pensilvania, Alaska o, según dijo literalmente Imaz, el «golfo de América» (término que Trump y su Gobierno emplean para referirse al golfo de México). «Estamos en Venezuela, señor presidente, con nuestros socios de Eni, produciendo el gas que garantiza la estabilidad de la mitad del suministro eléctrico en Venezuela», aseguró el consejero delegado de Repsol, que consideró las operaciones de la compañía que representa como una muestra del compromiso de la petrolera para con la «estabilidad» que propugna el Gobierno Trump. «Además, estamos presentes en el terreno. Tenemos personal, instalaciones y capacidades técnicas», concluyó.
Tras sus palabras, Trump respondió a Imaz que «han hecho un gran trabajo». Trump llegó a proclamar que ayer podía decidirse qué compañías serían las primeras en invertir en el mercado venezolano. «Vamos a decidir qué compañías petroleras van a participar. Vamos a llegar a un acuerdo con las compañías; probablemente lo haremos hoy o muy pronto». Además, agregó que las petroleras tratarían directamente con Estados Unidos en las negociaciones para el acceso al petróleo venezolano, en lugar de con los líderes de Venezuela.
Ante las críticas que ha generado la operación para capturar a Maduro y tomar el control del país, el presidente estadounidense argumentó que, en caso de no haberlo hecho, Rusia o China se habrían adelantado. Tras ello, invitó a ambas naciones a comprar todo el crudo estadounidense que necesiten.
«Estamos abiertos a los negocios. China puede comprarnos todo el petróleo que quiera, allí o en Estados Unidos. Rusia puede obtener de nosotros todo el petróleo que necesite», sentenció.
