Esto se explica, principalmente, por la debilidad de la industria, con elevado peso en la región, afectada por la atonía de la demanda externa. Por el lado positivo, destacan el consumo, la construcción y las actividades terciarias, sobre todo comercio, hostelería y transporte.
El País Vasco, con 2,2 millones de habitantes –el 4,6% del total–, es la octava región de España en términos demográficos.El PIB de la comunidad asciende a 91.613 millones de euros, lo que supone el 5,7% del PIB español, siendo la quinta región con mayor peso en el total nacional. El PIB per cápita (41.010 euros) es el segundo más elevado de España y un 25,7% superior al agregado nacional. Destaca Álava, la segunda provincia con mayor PIB per cápita del país, un 35,0% superior a la media.
En la estructura productiva del País Vasco sobresale el elevado peso de la industria manufacturera (20,7% del PIB vs. 11,9% en media nacional), el segundo más alto del país: concentra el 10,0% de la producción manufacturera española, destacando la fabricación de maquinaria, bienes de equipo, productos metálicos y material de transporte. En cambio, el peso de los servicios y, sobre todo, de la agricultura es muy inferior a la media. Su especialización industrial explica el elevado peso de las exportaciones de bienes en el PIB regional, el 33,8%, casi 10 puntos más que el promedio del país. Sus ventas al exterior ascienden a 30.963 millones de euros (2024), el 8,1% de las exportaciones españolas. Los principales bienes exportados son automóviles (18,1% del total) y bienes de equipo, sobre todo maquinaria industrial (13,0%) y material de transporte (9,6%). La región exporta el 22% de la maquinaria industrial del país, el 29% de los neumáticos y cámaras y el 33% del hierro y acero.
La economía del País Vasco mostró en 2025 un tono algo más contenido que en España: estimamos que el PIB creció un 2,5% (vs. 2,9%). Esto se explica, principalmente, por la debilidad de la industria, con elevado peso en la región, afectada por la atonía de la demanda externa. Por el lado positivo, destacan el consumo, la construcción y las actividades terciarias, sobre todo comercio, hostelería y transporte.
La previsión apunta a un crecimiento del PIB en 2026 del 1,9%, también por debajo de la media (2,1%). Se mantendrá la fragilidad de la industria, en línea con la debilidad de los mercados de exportación y la subida de los aranceles de EE. UU., que impactarán en mayor medida en esta región. En cambio, la inversión podría beneficiarse de un mayor ritmo de ejecución de los fondos NGEU y unas condiciones de financiación favorables. Por su parte, la contención de la inflación y de los tipos de interés seguirán apoyando el gasto de las familias, que se mantendrá como el principal motor de la economía.
En los últimos años, el mercado laboral vasco se ha situado entre los menos dinámicos a nivel regional, con crecimientos de los afiliados medios del 1,5% en 2024 y del 1,1% en 2025, muy por debajo de las cifras anotadas en España (2,4% y 2,3%, respectivamente). En el último año destaca la creación de empleo en construcción y actividades profesionales y administrativas. En todo caso, la región anota la segunda tasa de paro más baja del país (7,0% en el 3T 2025 vs. 10,5% de media).
El índice de ventas minoristas (en volumen) muestra que el gasto de las familias está teniendo en los últimos años un comportamiento más positivo que el conjunto de España, con un crecimiento del 2,4% en 2024 (2,1% de media) y del 4,7% interanual en los 11 primeros meses de 2025 (vs. 3,9%). En el caso de las matriculaciones de turismos, tras crecer un 5,6% el año anterior (vs. 7,1%), se aceleraron con fuerza en 2025 (16,4% vs. 12,9%), si bien siguen lejos de los niveles de 2019 (–24,5% vs. –8,7%).
La actividad industrial del País Vasco está mostrando una significativa debilidad: acumula tres años de contracciones, lastrada por la atonía de la demanda global y el deterioro de las ramas energéticas, afectadas por la normalización de los precios (la región cuenta con una refinería). Así, tras el fuerte retroceso del año anterior, el IPI no levantó cabeza en 2024 (–0,2% vs. 0,7% en España) y en 2025 (con datos hasta noviembre) intensificó su deterioro (–2,3% interanual vs. 1,1%); de este modo, se mantiene muy alejado, un 8,0% por debajo, de los niveles de 2019 (–0,5% en el conjunto de España).
Al igual que la industria, las exportaciones vascas vienen sufriendo un notable deterioro, que se intensificó en 2024, cuando anotaron un retroceso del 5,1%, uno de los más intensos a nivel regional y que contrasta con el estancamiento de la media del país. El año pasado se prolongó el retroceso (–4,3% interanual hasta octubre vs. 0,8% en España): el empuje de las exportaciones de automoción y bienes de equipo –sobre todo aparatos eléctricos y material de transporte– fue ampliamente contrarrestado por el retroceso de las de semimanufacturas, en especial neumáticos y cámaras, y, sobre todo, productos energéticos. El País Vasco exportó en 2024 a EE. UU. cerca de 2.000 millones de euros en mercancías, el 6,4% de sus ventas al exterior –la tercera región con mayor peso– y el 11,0% de lo que vende España a aquel país. Más de la mitad de los bienes exportados por el País Vasco a EE. UU. son bienes de equipo, sobre todo maquinaria industrial (22,5% del total), seguido de hierro y acero (13,7%). La región acapara el 66% del hierro y acero que vende España a EE. UU., el 28% de los motores y el 26% de la maquinaria industrial.
