Apuntaba que no les importa «si hay Presupuestos o no los hay, que invente y ponga sobre la mesa periódicamente planes de regeneración, que no tenga mayoría para gobernar porque luego algunos de sus socios son como el perro del hortelano, ni quieren gobernar ni dejan gobernar».
De la misma forma, Esteban ponía en el punto de mira la falta de intención de «buscar acuerdos» con el Partido Popular, enredándose en «discusiones bizantinas». «Basta que uno proponga una cosa, para que el otro la bloquee inmediatamente, incluso en asuntos tan serios como la gestión medioambiental o las ayudas a afectados y damnificados por fenómenos y catástrofes naturales como los terribles incendios de este verano», lamentaba.
Así, lanzaba un «aviso a navegantes», negándose a que Sánchez centralizara las competencias de Navarra y País Vasco por una supuesta inacción del PP ante los incendios como «excusa». «Las competencias en esos asuntos son de nuestro País y no vamos a permitir que se retroceda ni un ápice en ese ámbito».
Este arrebato del PNV se rebajó al afirmar después su «continua» intención de negociar con el PSOE en las instituciones regionales, en las que tienen que ir «de la mano». «No vamos a consentir en absoluto que desde Madrid se impongan políticas que afectan a la vida diaria de nuestra ciudadanía, nuestras ciudades y nuestros barrios», sentenciaba.
Esteban apostillaba que durante el año trabajarán sin dedicarse al «parloteo sin contenido, sin engañar a la gente y diciendo las cosas como son». Con la necesidad de «sacar proyectos adelante», lo harán «de la mano de nuestro autogobierno, porque es una herramienta que ponemos a trabajar cada día».
Por otra parte, se ha mostrado en contra de que la residencia Arana en Vitoria se convierta en un centro de refugiados de 350 plazas, y lo ha calificado como una «decisión nefasta, y que lo único que puede hacer es estropear la convivencia y obstaculizar las soluciones para la integración social de los inmigrantes» en el País Vasco. Aseveraba que «el Gobierno español camina en un sentido diferente al que hemos seguido en Euskadi». Hacía hincapié en que el modelo de acogida vasco «funciona mejor» que el del Ejecutivo central, y que «la residencia Arana complicaría la situación».