El motivo es que, gracias al bloqueo del estrecho de Ormuz, ve cómo se abre un enorme mercado en China y la India, deseosos de comprar gas. Esta nueva perspectiva ofrece al Kremlin una huida perfecta a un año de que se prohíba en Europa la compra de GNL ruso y gas por gasoducto. Sin embargo, aunque pueda parecer que adelantarse un año en los planes puede no tener influencia, la realidad es que Europa todavía tenía una importante dependencia de Rusia y el desafío era desconectarse poco a poco, no de golpe.
A esto hay que sumarle las últimas declaraciones del ministro de energía, Alexander Novak, en la que ha secundado a Putin y ha añadido que todo el consejo de ministros «se reunirá en breve para tratar este asunto». Novak proseguía alegando que «nos reuniremos pronto, siguiendo las instrucciones del presidente, para debatir la situación actual con las empresas ?energéticas y ?las posibles rutas de transporte ?para nuestros suministros energéticos»,
Como todo el mundo sabe, en estos momentos hay dos importantes rutas de abastecimiento. Ya se ha cerrado el Nordstream (en 2022) y a finales de 2025 se cerró el Brotherhood, el último gasoducto directo entre Rusia y la UE que pasa por Ucrania y que databa de la antigua URSS. Esta megaestructura permitía el tránsito de entre 100.000 y 120.000 millones de metros cúbicos de gas al año y la no renovación del mismo provocó importantes disrupciones en el mercado de gas europeo el año pasado.
Sin embargo, Rusia no cortó sus lazos físicos y todavía mantuvo activo el TurkStream, un gasoducto submarino que pasa por el Mar Negro hasta la parte europea de Turquía y conecta así directamente (con un intermediario extracomunitario como es el país euroasiático) con los Balcanes. Esta arteria puede llevar 31.500 millones de metros cúbicos de gas al año y es todavía un sostén clave para Europa Oriental y central
Ademas, Rusia todavía realizaba envíos masivos de GNL a los puertos del Viejo Continente, principalmente los occidentales, destacando España, Francia o Bélgica como algunos de sus grandes receptores. De hecho, el viejo continente recibió 20.000 millones de metros cúbicos de gas a través de GNL y solo 18.000 millones a través del gasoducto activo.
En concreto la UE todavía recibe un 13% de todo el suministro de gas de este país, aproximadamente unos 40.900 millones de metros cúbicos. Dista muchísimo del dominio incontestable que había en 2021, cuando los envíos de Rusia alcanzaron el 45% del total y su ‘gas barato’ era la norma en todo el continente. Sin embargo, para la UE perder un 13% del suministro de golpe supone una amenaza muy seria en un momento en el que la lucha por nuevos cargamentos de GNL se puede volver una batalla a muerte con unos importadores asiáticos que ya no cuentan con los envíos de Oriente Medio y en particular de Catar.
En España, tal y como indica el boletín estadístico de Enagás, Rusia es el tercer mayor proveedor de gas para España en enero, con un 12,7% de suministro global y un 10,9% los últimos 12 meses. Sin embargo, Francia es el gran comprador de gas ruso con un 40% de todo lo que se ha comprado en la UE. Aunque esto es en volumen total, porque, en volumen relativo, Hungría y Eslovaquia son todavía muy dependientes. En el caso del país liderado por Orbán, estamos hablando de que tres cuartas partes de su gas vienen de Rusia y, en Eslovaquia, aunque se ha reducido mucho, es un tercio de su suministro.
Y por si fuera poco, las reservas de la UE están a un 30% de su capacidad, la cifra más baja en cinco años y a tres semanas de que comience la temporada de llenado.
Sin embargo, los precios del gas este jueves no cotizan con importantes subidas, solo alcanzan un 4% y consolidan los 50 euros el megavatio hora. Detrás de esto está el caos de los últimos días, en el que todos los escenarios negativos parecen descontados. Más que un problema de suministro a corto plazo, la gran preocupación, y donde están todas las miradas, es si se estancará el conflicto en Oriente Medio. Mientras solo sea un choque de corta duración, no tiene por qué haber un impacto reseñable en los precios ni estar en riesgo el llenado de los tanques, debido a que en primavera Europa tiene una enorme producción renovable y una menor demanda de gas que permite realizar las compras más adelante.
