El documento concluye que las redes de distribución de gas seguirán siendo una infraestructura esencial para la seguridad energética, la competitividad industrial y la transición energética del país en el horizonte de un sistema energético net‑zero.
El estudio identifica cuatro atributos clave que consolidan el valor estratégico de estas infraestructuras: capilaridad, resiliencia, capacidad de integración del biometano y digitalización. Estos pilares permiten que las redes sigan aportando firmeza, flexibilidad y cohesión territorial en un contexto de creciente electrificación y mayor penetración de energías renovables.
• El informe ‘El rol de la red de distribución de gas en el sistema energético español’, elaborado por Deloitte y publicado por Fundación Naturgy, sitúa a la red de distribución de gas como un activo estratégico para garantizar la seguridad de suministro, la cohesión territorial y la integración eficiente del biometano en España.
• El documento destaca que el consumo térmico de los hogares españoles presenta una marcada estacionalidad anual, lo que exige un vector energético capaz de responder con flexibilidad y firmeza. Las redes de gas garantizan este suministro fiable en episodios de frío intenso, cubriendo el confort de millones de ciudadanos.
• El biometano se posiciona como vector clave para avanzar en la descarbonización manteniendo la eficiencia del sistema. Este gas verde encaja de forma natural en la capilaridad territorial del sistema gasista y añade una opción adicional para que hogares e industrias accedan a soluciones eficientes de descarbonización sin asumir costes de sustitución tecnológica.
Una infraestructura crítica para la seguridad de suministro
Según el informe, la red de distribución de gas constituye hoy un activo indispensable para garantizar el suministro energético del país. Con más de 96.000 km desplegados y alrededor de 8 millones de puntos de suministro, la red abastece directamente a 20,4 millones de personas y ofrece un acceso potencial a otros 6,5 millones gracias a su amplia proximidad territorial. El consumo térmico de los hogares españoles presenta una marcada estacionalidad anual, con diferencias de hasta un factor x17 entre mínimos estivales y máximos invernales, lo que exige un vector energético capaz de responder con flexibilidad y firmeza. Las redes de gas, dimensionadas para puntas y con almacenamiento intrínseco, garantizan este suministro fiable en episodios de frío intenso, cubriendo el confort de millones de ciudadanos. Esta capilaridad permite cubrir las necesidades térmicas de grandes áreas urbanas e industriales, pero también de miles de municipios con climas fríos o actividad ganadera y agrícola, donde la demanda térmica es elevada y estable. El 85% de los municipios españoles presentan necesidades medias o altas de calefacción, lo que demuestra el valor estructural de la red para el bienestar de millones de hogares.
La resiliencia del sistema se confirma en la gestión de los picos de demanda: la punta diaria ha crecido un 7% en los últimos años, mientras que la demanda media se ha mantenido prácticamente estable. En el sector eléctrico, el gas ha reforzado su papel de respaldo ante situaciones de estrés, especialmente desde el apagón de abril de 2025, con un incremento superior al 50% en la generación para cubrir restricciones del sistema.
El informe concluye que el biometano será una de las vías más inmediatas y eficientes para reducir emisiones en los usos térmicos y en sectores industriales difíciles de electrificar. Su total compatibilidad con la infraestructura existente permite utilizar redes, calderas, equipos y contadores actuales sin necesidad de realizar modificaciones. Según el informe, esta capacidad de integración aporta opcionalidad real al consumidor. España dispone de un elevado potencial para la producción de biometano asociado a residuos ganaderos, agrícolas y urbanos. Este recurso se distribuye por todo el territorio, y entre el 80% y el 90% de esta actividad se encuentra próxima a la red de distribución, lo que convierte a la red en la plataforma más eficiente para transportar este gas renovable.
Este despliegue requiere una red capaz de gestionar flujos bidireccionales a través de estaciones de flujo inverso, que permiten evacuar el biometano producido localmente hacia otras zonas con mayor demanda. Países como Francia ya cuentan con más de 30 unidades operativas de este tipo, mientras que en España, Naturgy ha desarrollado la primera instalación de flujo inverso en Capellades (Barcelona), que valida técnicamente este modelo. De este modo, la red de gas no solo preserva su valor como infraestructura crítica, sino que amplía las opciones de descarbonización disponibles para la ciudadanía, alineando seguridad, eficiencia y neutralidad tecnológica.
La digitalización aparece en el informe como un habilitador esencial de la red de distribución del futuro. Su implementación permitirá gestionar un número creciente de puntos de inyección, asegurar la calidad del gas y optimizar la operación en tiempo real. El estudio destaca la necesidad de incorporar sensores avanzados, sistemas SCADA, cromatógrafos, telemetría, medidores inteligentes y gemelos digitales. Estas tecnologías permiten gestionar presiones y caudales, supervisar la calidad del gas, optimizar el line pack y garantizar una operación segura y eficiente en un entorno con generación distribuida.
Asimismo, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MiTEco) está trabajando en el despliegue progresivo de contadores inteligentes, que permitirán mejorar la eficiencia del consumo, reducir pérdidas, facilitar la integración de gases renovables y mejorar la transparencia para los consumidores.
