El consejero delegado de Renault Group, Provost, ha señalado, en una conferencia posterior a la presentación de los resultados anuales del grupo, que «existe una gran probabilidad de que España se adjudique el contrato de producción de un modelo eléctrico del segmento C a partir de 2028». En concreto, el directivo francés se ha referido a su fábrica en Palencia (Castilla y León) como una opción «muy probable y lógica» para producir este posible modelo antes del final de la década. «Palencia produce actualmente vehículos del segmento C, por lo que es lógico que el C-EV se fabrique allí. Estoy esperando la respuesta final de mis equipos españoles para confirmarlo», ha explicado Provost.
El directivo ha recordado que se ha invertido 16.500 millones de euros en Francia desde 2020 en su hub de fabricación de vehículos eléctricos llamado Electricity. «Nuestras nueve fábricas francesas están bien utilizadas y todas tienen proyectos en marcha. Además, en 2025, nuestra producción en Francia aumentó un 5% y se espera que esta tendencia continúe».
El ecosistema de producción de eléctricos de Renault en Francia tiene la capacidad de desarrollar hasta 600.000 unidades al año. «Con la normativa europea, en particular la de 2030, relativa a los vehículos eléctricos, es lógico que otras fábricas se pasen a la electricidad», ha señalado. En la fábrica palentina ya se produce el Rafale, el Australe y el Espace, vehículos del segmento C, en sus versiones térmicas e híbridas, por lo que el centro de producción cuenta ya con una plataforma para ensamblar un coche eléctrico de estas dimensiones.
«Nuestras fábricas españolas son competitivas, de alta calidad y ofrecen constantemente excelentes resultados. Los costes de producción en España son más bajos que antes de la Covid-19», ha señalado el directivo, que asumió la silla el año pasado tras la salida de Luca De Meo en julio. Aun así, Provost ha hecho énfasis en un asunto que sigue pesando, que es el tema de costes. Actualmente, ambas plantas de Renault, Palencia y Valladolid, se encuentran negociando un nuevo convenio colectivo hasta 2028. El consejero delegado del grupo ha dicho que «es necesario reducir costes» y confía en «la cooperación y los sindicatos para encontrar una solución», ya que esto influye en la decisión de adjudicar este modelo eléctrico a Palencia.
No obstante, actualmente las posturas de la empresa y los sindicatos están enfrentadas. Los sindicatos, tras su última reunión el pasado 12 de febrero, presentaron 163 medidas entre las que figuran subidas salariales, la garantía de dos turnos con empleo indefinido, la reducción de la jornada en cada uno de los años de vigencia del convenio, así como medidas sobre flexibilidad y bolsa de horas, salud laboral o movilidad, entre otras. Para la empresa, sin embargo, el conjunto de las reivindicaciones «no acompañan a la actual situación crítica del sector de la automoción» y ha señalado que, en estas condiciones, «un acuerdo que permita atraer nuevos productos a las factorías españolas está muy lejos de ser posible».
El grupo, además, se encuentra en una posición financiera delicada. El grupo perdió 10.931 millones de euros,debido principalmente a un impacto no monetario de 9.300 millones relacionado con el cambio en el tratamiento contable de su participación en Nissan, así como a una contribución negativa de 2.331 millones de la firma japonesa hasta la modificación del método de consolidación. Aun así, registró un crecimiento del 3% en su cifra de negocios, hasta alcanzar los 57.922 millones de euros. El grupo automovilístico obtuvo un margen operativo de 3.632 millones de euros, lo que equivale al 6,3% de la facturación, frente al 7,6% registrado en 2024. A pesar del descenso en términos relativos, la compañía subraya que se sitúa en línea con la previsión financiera revisada el pasado mes de julio, en un contexto de mercado complejo y de creciente presión competitiva en Europa.
Excluyendo el efecto de Nissan, el beneficio neto habría ascendido a 715 millones de euros, lo que supondría un 72% menos que el de 2024.
