Según indica la Secretaría de Energía, la Administración Trump está retirando «selectivamente» las sanciones para permitir el transporte y la venta de crudo y productos petrolíferos venezolanos a los mercados mundiales. Esta decisión, ampliamente esperada por la compañía española, podría facilitar la vuelta al mercado del crudo que produce y cuya venta quedó bloqueada el 27 de mayo del año pasado como medida de presión al Gobierno de Nicolás Maduro por incumplir los acuerdos alcanzados con la oposición para celebrar unas elecciones presidenciales limpias.
Por el momento, EEUU no se ha pronunciado sobre las petroleras concretas que podrán llevar a cabo la venta de estos cargamentos por lo que previsiblemente habrá que esperar a una decisión directa por parte de la Oficina de Control de Activos extranjeros (OFAC), que era la encargada de entregar este tipo de licencias.
El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, mantuvo ya una reunión en junio pasado con el secretario de Energía, Chris Wright, para buscar una solución a este bloqueo en la ventas. En todo caso, según explica la Secretaría de Energía de EEUU, esta medida «permitirá comenzar a comercializar petróleo venezolano en el mercado mundial en beneficio de los Estados Unidos, Venezuela y nuestros aliados».
Todos los ingresos procedentes de la venta de petróleo crudo y productos derivados de Venezuela se depositarán primero en cuentas controladas por Estados Unidos en bancos reconocidos a nivel mundial para garantizar la legitimidad e integridad de la distribución final de los ingresos. Estos fondos «se desembolsarán en beneficio del pueblo estadounidense y del pueblo venezolano, a discreción del Gobierno de los Estados Unidos» indicó la Secretaría de Energía. Estas ventas de petróleo, tal y como ya anunció ayer el propio Trump comienzan de inmediato, con una venta prevista de entre 30 y 50 millones de barriles y continuarán de forma indefinida.
El único petróleo que se transportará dentro y fuera de Venezuela será a través de canales legítimos y autorizados, de conformidad con la legislación estadounidense y la seguridad nacional, una medida que pretende poner fin a la llamada flota fantasma que operaba en el país para suministrar a países como China, India o Turquía a precios con elevados descuentos por eludir las sanciones.
Asimismo, el diluyente estadounidense (crudo ligero) fluirá hacia Venezuela, según sea necesario, para mezclar, mejorar y optimizar la producción y el transporte del crudo muy pesado (alta viscosidad) de Venezuela.
Como parte de la importante modernización, expansión y mejora necesarias, Estados Unidos autorizará la importación de determinados equipos, piezas y servicios para yacimientos petrolíferos con el fin de compensar inmediatamente décadas de descenso de la producción e impulsar el crecimiento a corto plazo. Esto implicará eliminar los embargos existentes para la entrada de tecnología, experiencia e inversión de socios energéticos estadounidenses y de otros socios internacionales. Por otro lado, las medidas no se reducirán únicamente al sector petrolífero sino que se ampliarán también el sector eléctrico. A nivel nacional, la producción de electricidad ha disminuido en más de un 30 % debido a la falta de inversión y a prácticas corruptas e inadecuadas de operación y mantenimiento. Por ese momento, la Administración estaodunidense pretende trabajar para mejorar la red eléctrica, que es esencial para aumentar la producción de petróleo, las oportunidades económicas y la calidad de vida diaria del pueblo venezolano. De hecho, en este punto la presencia de Repsol en el país también resulta especialmente importante, ya que gran parte de la producción de gas natural de la compañía se utiliza en estos momentos para la producción de electricidad en el país.

