La intención de la petrolera española se centra en constituir ahora una joint venture que permita consolidar su crecimiento en el negocio en Europa Central y del Este. La operación sitúa a la nueva compañía como socia estratégica de Repsol en una región en la que Valtec opera desde Bucarest con un centro logístico que abastece a 17 países, entre ellos, Polonia, República Checa y Grecia, con un peso especialmente relevante en Rumanía y Bulgaria.
La compañía española ya ha logrado el visto bueno del regulador rumano a la entrada en el capital de Valtec desde comienzos de enero, cuando concluyó que la transacción no planteaba obstáculos significativos para la competencia.
La alianza se apoya en una relación comercial de largo recorrido: Valtec es distribuidor exclusivo de Repsol Lubricants desde 2008 y, desde 2021, ha incrementado sus ventas un 60%, reforzando su papel como plataforma para el desarrollo del negocio en el área. La nueva sociedad se marca como meta duplicar el volumen de toneladas vendidas en cuatro años, mediante una estrategia centrada en el impulso de gamas «premium» en automoción (aceites de motor para turismos y motocicletas), el desarrollo del canal de recambios y clientes entre empresas, mejoras de eficiencia logística y acuerdos de fabricación local cuando aporten competitividad.
Repsol aspira a duplicar su tamaño en términos económicos hasta 2030 y superar los 1.000 millones de facturación –frente a los aproximadamente 500 millones actuales– y un ebitda de 120 millones, casi el doble de los 64 millones con los que cerró el último ejercicio. La compañía destinará 80 millones a centros productivos, digitalización, marketing, desarrollo de producto y capacidades internas.
