Una de las primeras operaciones que se va a materializar tendrá como protagonista a Repsol, que tiene comprometido un cargamento para su llegada a la refinería de Cartagena en las próximas semanas bajo un contrato firmado con Trafigura, a la espera de poder recibir su propia licencia para exportar y poder recuperar su deuda. La entrega se realizará con el petrolero Folegandros, tal y como desveló Bloomberg, que opera bajo bandera de las Islas Marshall, y que estaría ya dirigiéndose desde su último puerto de amarre en Rotterdam hacia el Caribe para cargar una cantidad de petróleo que no ha sido desvelada.
El Folegandros es un buque clasificado como Suezmax, diseñado para el transporte de grandes volúmenes de petróleo crudo por alrededor de 159.000 toneladas (alrededor de 1 millón de barriles). A este envío, se suma la venta que Vitol ha articulado con Valero Energy y Phillips 66 para EEUU Unidos y continúa posicionando volúmenes hacia Asia y Europa con un posible acuerdo con Saras.
La entrega de estos barriles se enmarca en un esquema en el que Washington administra el proceso de comercialización y los ingresos derivados, tras los cambios políticos registrados en Venezuela en las últimas semanas. El Gobierno interino de Caracas, liderado por Delcy Rodríguez, ha informado que ya han ingresado alrededor de 300 millones de dólares por las primeras ventas de crudo, fondos que se están canalizando para apoyar a los bancos y al Banco Central.
Paralelamente, la Asamblea Nacional venezolana aprobó una reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos destinada a atraer inversión extranjera y facilitar operaciones de compañías internacionales, lo que se interpreta como una condición vinculada a los acuerdos con Estados Unidos para la apertura de su mercado petrolero. El acuerdo con Washington incluye la participación de empresas comerciales y eventualmente de grandes petroleras que han expresado interés en regresar al país, siempre que exista un marco legal y comercial estable. En este contexto, Repsol ha manifestado su intención de multiplicar su producción venezolana hasta cerca de 135.000 barriles diarios si se garantiza un entorno regulatorio claro, mientras que firmas de servicios energéticos como SLB y Halliburton han señalado su disposición a expandir rápidamente operaciones en Venezuela si se resuelven aspectos de licencias y cumplimiento normativo.
