En un encuentro organizado por ‘Expansión’ Reynes ha señalado que el ‘shock’ de precios ha ido cambiando a lo largo de los días, mientras que en 2022, desde el momento de la invasión de Rusia en Ucrania, el precio de la energía «empezó a subir y no dejó de subir».
Según él, esto se explica por el hecho de que, para el conflicto en Oriente Medio, los mercados han augurado en ciertos momentos un conflicto prolongado, y en otros un conflicto corto, a diferencia de en Ucrania. «Aún hay quien cuenta con un conflicto más largo o un conflicto más corto, y esto impacta, obviamente, en los precios», y ha indicado que se ha vuelto a instalar la volatilidad.
Para Reynés, lo que más ha preocupado a los mercados desde el inicio del conflicto ha sido el abastecimiento, lo que ha llevado a los Estados y a organizaciones supraestatales a tomar decisiones para «intentar amortiguar problemas que pueda haber en los flujos normales de suministro». Estos posibles efectos en el abastecimiento, ha augurado, dependerán del nivel de almacenamiento de cada actor, y ha puesto como ejemplo que «China supera en dos veces el número de días de almacenamiento que tiene Europa».
En cuanto a la seguridad de suministro, ha transmitido un «mensaje rotundo de tranquilidad», porque las fuentes de suministro de Naturgy se han extendido y ampliado más allá de Oriente Medio y porque España no solamente se abastece de gas natural licuado, en alusión directa al gasoducto Medgaz. El suministro de gas argelino a España por Medgaz se articula a través de contratos de largo plazo entre la argelina Sonatrach y Naturgy que garantizan volúmenes firmes hasta 2030, con revisiones periódicas de precios.
Sonatrach y Naturgy han reabierto en diversas ocasiones la cláusula de revisión de precios: en 2022 pactaron un nuevo nivel tarifario aplicable con carácter retroactivo a los volúmenes suministrados desde finales de 2021, vinculado a las condiciones del mercado internacional y comparable al que abonan otros grandes compradores europeos como ENI o Engie, manteniendo al mismo tiempo el compromiso de seguir negociando los precios para los años posteriores dentro del marco contractual vigente hasta 2030.
