«Lo que hemos visto últimamente es la necesidad acuciante de asegurar la seguridad de suministro. Creemos firmemente que el biometano representa una oportunidad para la transición energética. Hoy es importante producir nuestros propios recursos y no depender de otros países. Y nuestros equipos están preparados para ello», aseguró en su intervención durante el Biomethane Connect Europe.
Para Reynés, la clave del despliegue del biometano pasa por agilizar los procesos de tramitación, donde existe un «cuello de botella». «Tenemos los pies en la tierra y hay que ser realistas. Hay que trabajar más en los procesos de autorización para que [el biometano] sea una alternativa seria», afirmó.
Para la compañía, esta tecnología contribuye al patentado «trilema energético», compuesto por sostenibilidad, seguridad de suministro y precios asequibles, fomentando además la circularidad y el tratamiento de residuos.
«Europa se beneficia de una red extensa y robusta para el transporte y distribución de biogás. En el caso de España, es un país preparado para descarbonizar una buena parte de las necesidades domésticas e industriales», añadió.
En la misma línea se pronunció Poirier-Dietz, presidenta de GD4S, que enmarcó este debate en clave geopolítica. «Estamos en un momento decisivo para Europa. Con la guerra de Ucrania, vimos que tenemos una dependencia importante de Rusia, y ahora hay un nuevo conflicto en Oriente Medio que evidencia nuestra dependencia. Pero podemos mejorar. Podemos usar sistemas de gestión de residuos para mejorar nuestra soberanía, la competitividad, nuestra resiliencia y la asequibilidad para los ciudadanos».
«La transición energética tiene que ser sostenible a nivel social, y el biometano permite ese equilibrio. Es un instrumento de descarbonización pragmática. Es gestionable con las infraestructuras existentes, reduce las emisiones y está listo ya. Se trata de escalar el biometano con reglamentos claros, buenas señales de inversión y el reconocimiento de la infraestructura existente. El debate no es electrificación o gas, sino que el reto es la integración de electrones y moléculas», consideró.
