Ribera, exministra para la Transición Ecológica, lideró desde el Partido Socialista su campaña a favor del cierre progresivo del parque nuclear español. Ese contraste añade ahora una dimensión política y simbólica al anuncio, ya que en Europa se están volviendo a impulsar proyectos nucleares en varios países, incluido Alemania.
El documento plantea que los SMR pueden convertirse en un proyecto industrial europeo compartido, capaz de reactivar la cadena de suministro nuclear, crear empleo cualificado y desarrollar capacidades tecnológicas con potencial exportador. La Comisión advierte de que un enfoque fragmentado, con proyectos dispersos y estándares incompatibles, elevaría los costes, alargaría los procesos de licencia y dificultaría la confianza de los inversores y la ciudadanía. Por ello, llama a coordinar esfuerzos entre Estados miembros, industria y reguladores para acelerar decisiones y reducir riesgos.
La Comisión considera «realista» la puesta en marcha de los primeros SMR europeos a comienzos de la década de 2030, siempre que exista una coordinación sólida en los planos político, regulatorio, industrial y financiero y calcula que el rango de capacidad puede estar entre los 17 GWe hasya los 53 GWe en el año 2050.
Asimismo, dentro de la Estrategia de inversión en energía limpia, Bruselas cifra en 240.000 millones la inversión que será necesaria hasta el año 2050 para extender la vida de centrales nucleares o para la construcción de nuevas plantas.
El documento enmarca la nuclear como un pilar relevante para algunos países de la UE en sus estrategias de descarbonización, competitividad industrial y seguridad de suministro. En ese contexto, la Comisión estima que más del 90% de la electricidad europea en 2040 procederá de fuentes descarbonizadas, principalmente renovables, con la nuclear como complemento. También prevé que la potencia nuclear instalada en la UE aumente desde 98 GWe en 2025 hasta alrededor de 109 GWe en 2050, insistiendo en que serán necesarias todas las soluciones de energía cero y baja en carbono para descarbonizar el sistema energético europeo.
Por otro lado, la Comisión prepara un Paquete de energía para los ciudadanos. El diseño tiene tres ideas fuerza. Primero, que nadie se quede atrás: acelerar acciones contra la pobreza energética y acompañar la transición de las regiones más afectadas (incluidas zonas carboníferas en reconversión). Segundo, activar al consumidor: bajar barreras para que más ciudadanos puedan ahorrar, producir, consumir e intercambiar energía renovable individualmente o de forma colectiva. Tercero, reforzar la confianza y la protección en el mercado: simplificar reglas y mejorar la información.
