Fuentes oficiales del Ejecutivo, no obstante, lo niegan y aseguran que solo el presidente los aborda mensualmente.
El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes se ha convertido en el intermediario directo entre el Gobierno y la jefatura del Estado, según el relato de las fuentes consultadas. Aunque el vínculo institucional está en sus horas más bajas. La tensión lleva meses acumulándose hasta el punto de que, la relación entre Sánchez y el Rey «está rota» y las comunicaciones entre ambos se limitan a sus respectivos gabinetes.
El choque entre ambas instituciones se ha recrudecido tras el estallido de Paiporta, la ausencia de una delegación española en la ceremonia de reapertura de la catedral de Notre Dame de París y el intento del Gobierno de involucrar a la Corona en los fastos de celebración por los cincuenta años de la muerte del dictador Francisco Franco.
La realidad es que estos encuentros no tienen carácter decisorio alguno, ya que la Constitución limita las funciones del Rey. Suelen celebrarse los lunes o los martes, salvo cambios en la agenda oficial, y tienen lugar en Zarzuela, la residencia oficial del Rey. Su propósito es meramente informativo y consultivo y permiten al Monarca estar al corriente de los asuntos de Estado y, al presidente, trasladarle la evolución de las políticas del Gobierno, sus efectos y los retos que afronta la sociedad.
Sin embargo son el botón de muestra de la realidad política que hoy no existe,